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octubre 18, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El que más se parece a Mahuad

No sabemos lo que pueda argumentar el intocable tras haber recibido un elegante pero sólido contragolpe de Guillermo Lasso, tras su amenaza de “nacionalizar la banca si es que no me llevo sus utilidades para financiar el incremento del bono de desarrollo humano (de 35 a 50 dólares)”.

Guillermo Lasso dijo con la seguridad de los que tienen la verdad (y seguramente algún recibo de los hermanitos Correa) que el actual Presidente estuvo en su casa por dos ocasiones en el 2006 solicitando apoyo.

Le pidió aportes para la campaña del 2006. Aportes que no se encuentran en el libro de contabilidades de Fabricio Correa, el tesorero de la campaña, lo cual de por sí ya llama la atención.

Por suerte, para efectos de que la verdad no vaya a ser desmentida, el mismo Fabricio se encargó de confirmarlo: “Sí y fue un aporte sustancioso”.

Ahora se sabe, el hombre que odia a los capitalistas, a los banqueros, que está contra todas esas actividades mercantilistas que los alejan de los más pobres justamente le ha ido a pedir a uno de los destacados miembros de esta corporación el apoyo para tener fondos de campaña electoral.

¿Cree usted que Allende, Ché Guevara, o el mismo Hugo Chávez se hubiesen atrevido a pedir apoyo de los banqueros para luego denigrarlos o satanizar sus actividades mercantilistas? De haberse atrevido a golpear la puerta de sus hogares, oficinas o indistintos escenarios empresariales, sin duda alguna hubiesen mantenido la cordura para expresarse de ellos.

Porque es una ley que quien recibe una ayuda, por lo menos debe ser grato y leal, ya que no va a comprometerse, supuestamente, con el sector que lo está apoyando.

No estamos seguros de cuánto recibieron los hermanos Correa como ayuda de Guillermo Lasso, ejecutivo de un gran banco guayaquileño, pero el hecho es que el Presidente, que jamás tuvo empacho en romper relaciones con gente que le apoyó: llamemos Abdalá Bucaram, Carlos Vera, Alberto Acosta, Betty Amores, Paula Romo, Norman Wray, comprendemos no iba a tener escrúpulos para abrir fuego contra alguien al que supone peligroso y éste es el candidato de CREO.

Los primeros ataques del ostentoso populista se dieron con pancartas en el pie del edificio Consejo Provincial de Pichincha: “Lasso y Acosta, banqueros, prohibido olvidar”, decían los textos de esas pancartas.

Después, en las paredes de Quito aparecieron acrósticos de Lasso, considerándolo otro Mahuad. Nunca alguien apareció para explicar en qué pueden parecerse el banquero honesto y político centrado con un ex Presidente que estuvo a favor de los banqueros de los préstamos vinculados y que aceleró la crisis económica del país.

Lasso demostró que su banco no fue favorecido por el salvataje del año 2000 y que por el contrario supo acondicionarse sin problemas al riguroso status quo de la nueva economía, entrada la dolarización.

Después, Correa que dizque había recibido el pedido de millares de militantes de Alianza País para que sea candidato, algo que “lo está pensando seriamente” (fue la gran sorpresa que nos dio al semana pasada), dijo en su afán de ofender especialmente a Lasso de entre todos los candidatos:

"Yo no quisiera caer en la mediocridad de disminuir a los contendientes, aunque algunos sí causan vergüenza ajena". Puntualizó por ejemplo, que "el país debería estar loco para mandar de nuevo la banca al poder".

Después, en su afán de atacar ya desembozadamente al adversario que parece quitarle el sueño decidió que sus estrategas coloquen vallas gigantescas en contra del banquero, del feriado bancario, de Guillermo Lasso, “Prohibido Olvidar”.

Este “Prohibido Olvidar”, desde luego no puede ser manejado por alguien que no esté autorizado. Pues, recuérdese que en otro arranque de audacia, decidió el que sabemos inscribir en el IEPI como una frase exclusiva suya, so pena de ser demandado cualquier atrevido por el uso ilegal de algo tan original del casi amo de la ínsula.

Todo el país sabe de dónde proviene el montaje de esas vallas. Es fácil colegirlo: ¿Quién es el "dueño" (vía IEPI) de la poética frase Prohibido Olvidar?". ¿Cómo una propaganda con visos tan formales y de costo millonario podría ser subvencionada por un movimientito anónimo? ¿Penalizará o contabilizará esto el señor Paredes? ¿Porqué el CNE pasa por alto tantas propagandas oficiales, que son politiqueras y pretende cobrar a los candidatos de la oposición?

Hay que obligar a "investigar" al presidente del CNE, Domingo Paredes, por ejemplo esa campaña sostenida en televisión donde un ciudadano "descreído" dice en firma pesimista que esta situación no va a cambiar, entonces su amigo o pariente que le tiene fe a este "gran gobierno" le dice: ¿Cómo que esta situación no va a cambiar? y le da ejemplos del gran cambio, le habla de hospitales y carreteras. Y todos en esa mesa contentos. ¿Qué objeto tiene esa propaganda? ¿Electoral verdad? Si eso no contabiliza el CNE habrá que convencernos de su absoluta parcialización.

Aunque la audacia ya ha tenido su primera derrota, puesto que ya fueron retiradas las vallas de la infamia de las vías a la Costa, no deja de inquietar el cinismo populista, que en una forma de romper su propio karma, trata de comparar a Guillermo Lasso con Jamil Mahuad. Tratamos de ver ese parecido.

Más bien vemos a Mahuad dirigiéndose a la casa de un banquero, golpeando su puerta y pidiéndole dinero para su campaña. Ah, claro, ya lo recordamos. Mahuad visitó a Fernando Aspiazu Seminario, del Banco del Progreso. ¡Y éste le firmó un cheque de tres millones de dólares!

¡Qué escena más parecida a la ocurrida en el año 2006! Cuando Rafael Correa se dirigió a la casa de Guillermo Lasso y le pidió apoyo para su campaña. Casi estoy viendo al hombre del Bando de Guayaquil extraer su chequera. Tal vez esperanzado en que su visitante va a ser un buen presidente. Mientras firma el benefactor del político, me doy cuenta que el que más se parece a Mahuad es el que hizo exactamente lo mismo: pedir apoyo y dinero a la banca.

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