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julio 3, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El primer round y el primer vuelo del alcalde Barrera

Tal como se pensaba, no fue invitado al vuelo de prueba de la pista de Tababela el ex alcalde de Quito Paco Moncayo, autoridad que inició la construcción del nuevo aeropuerto capitalino, lo cual dada nuestra frágil memoria política le relegaría al olvido.

Esto convierte tácitamente a Barrera en el autor, pese a que recibió la obra en un 51% de realizada, tomando en cuenta que no solo se trata de la realización física, sino del proyecto en sí, lo cual fue llevado adelante por el ex alcalde Moncayo.

Bueno, el acaparamiento de la obra por parte de uno de los lugartenientes de Alianza País no nos extraña, porque el siguiente paso es que la tarea pertenezca “limpiamente” a su movimiento o partido político y, por lo tanto, al señor Presidente. Nos tememos que así se conducirá el contexto de la infaltable propaganda del ayuntamiento y del palacio de Carondelet.

Seguramente el Alcalde procurará que en la auténtica inauguración, el 12 de octubre, esté presente y haga el discurso estelar el señor Presidente, quien para no desgastarse desde ahora y no hacer previsible un número “sorpresa” desde luego no estuvo en este mini vuelo de ocho minutos.

Cualquier intento de agudeza política, porque no es sino eso el colocarse en el papel de autor de la obra, al no tomar en cuenta o desconocer al primer coautor, desde luego va a tener la crítica de la ciudadanía, pues todavía quedamos los que no gozamos de amnesia y, por lo tanto, nos preocupa el objetivo, el bullicio mayúsculo alrededor de la realización y la consiguiente captación de votos a expensas del esfuerzo intelectual y la planificación de otros.

Esta vez, el round es de Barrera, quien llevó adelante el primer vuelo sobre Tababela y estuvo entre los privilegiados que estrenaron la pista del flamante aeropuerto. El aterrizaje ocurrió a las 06:19 de ayer lunes 2 de julio cuando un Boeing 757 de American Airlines se posó en la nueva terminal aérea con alrededor de 60 ocupantes a bordo.

Con este vuelo se entregó la precertificación al nuevo Aeropuerto y los permisos para operación en pista, calle de rodaje y la validación de la instrumentación.

La aeronave salió desde el actual aeropuerto Mariscal Sucre en donde el alcalde Augusto Barrera, autoridades locales, aeronáuticas y directivos de los medios de comunicación que la abordaron realizaron el prechequeo a las 05:30 y despegaron aproximadamente a las 06:11.

Tras su aterrizaje y posterior tránsito por el taxi way 1 del nuevo aeropuerto, la nave fue recibida con un arco de agua que lanzaban dos motobombas de bomberos. Posteriormente, los visitantes recorrieron las instalaciones de la terminal de pasajeros, los edificios de consolidación, y los extremos sur y norte de la pista. Luego del recorrido, el alcalde Barrera y las autoridades brindaron una rueda de prensa. Allí, el Alcalde confirmó además que para la inauguración del Nuevo Aeropuerto ya estarán listas la E-35 (una pista vehicular con el número del partido al que se pertenece Barrera) y la potenciación de la Interoceánica.

El funcionario metropolitano, en su rueda de prensa, estaba exultante. Tenía derecho, pues se había cumplido uno de los objetivos, aunque no estamos seguros si sea políticamente correcto el deseo de aparecer como el o los autores exclusivos de la obra. En todo caso, ya se verá el tema cuando se realice la inauguración el 12 de octubre.

Barrera puntualizó que el aeropuerto va a suponer un salto extraordinario en el desarrollo económico de la ciudad y que la alianza estratégica lograda con la empresa Quiport permitirá que los recursos generados por el Nuevo Aeropuerto sean “para todos los quiteños”. Una expresión digamos que emocional y entendible, pero recordamos que son las contribuciones, los impuestos, de los quiteños los que están cimentando la obra.

Y aquí vino una virtual promesa: Barrera enfatizó que el día en que salga el actual aeropuerto Mariscal Sucre de su actual posición (los campos de Iñaquito) comenzará la construcción de un gigantesco parque en ese sitio.

Sobre esto, esperamos que los medios conserven la grabación, aparte de que eso estaba en el proyecto de Moncayo, porque llegado el momento, en etapa electoral, bien podría darle al mandatario, a Rafael Correa, la real gana de convertir las 150 hectáreas del aeropuerto Mariscal Sucre, en zona residencial de “simbólico costo”, para grupos que le aporten una alta votación.

No queremos profundizar sobre malas ideas, pero eso es algo que ha sembrado desde el principio Correa cuando aseguró por ejemplo hace cuatro años que él no iba a proceder a incautar los medios televisivos a los Isaías y luego lo hizo. O yendo más atrás, en lo que constituye la génesis de la revelación de su personalidad, que cambia fácilmente los términos, cuando dirigiéndose a los seguidores de Lucio Gutiérrez, Correa dijo en vísperas de la segunda vuelta del año 2006 que “espero que los que votaron por Gilmar Gutiérrez, los que aún siguen al coronel Lucio Gutiérrez, me confíen su voto para derrotarle a Álvaro Noboa”.

Estas palabras en sí parecen positivas, pero en cuanto ganó la Presidencia empezó una campaña contra Gutiérrez, que para los que advertimos fríamente como se dieron las cosas, se convirtió en una decepción, pues no es confiable una personalidad que sufre una metamorfosis tan radical.

Nadie duda que la construcción del nuevo aeropuerto es un gran aporte para la ciudad y para el país, tratándose de una gran infraestructura que consolida el proceso de modernización de la red aeroportuaria en el país y conecta a Quito con el exterior a través de edificación con tecnología de punta, por algo tuvo un alto costo.

Nadie duda que el autor o autores de una obra merecen un reconocimiento, más aún después de que, en este caso, terminen las vías de acceso, que es un detalle en el que se ha retrasado la obra.

Lo que nos anticipamos es en rechazar una desproporcionada explotación política y electoral de esta obra por parte del hombre que más necesita sepultar con puntos, aunque sea ajenos, los episodios conocidos como 30 de septiembre, El Universo, el Gran Hermano, Chucky Seven e insultos a todo aquel que teniendo el oficio de periodista se haya atrevido a hablar de estos temas en forma independiente a lo que “piensa” y exterioriza el periodista que recibe el sueldo del palacio de Gobierno.

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