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junio 19, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El linchamiento es a la verdad

Si un Gobierno, sea de Brasil, Venezuela, Argentina o Ecuador comete un error, cualquier tipo de error, no puede esperar que solo un medio, digamos en el caso ecuatoriano que El Comercio o El Universo o Expreso, Ecuavisa o Teleamazonas, “pero nunca en conjunto”, hagan la cobertura de esa información.

El infalible se ha inventado la figura de linchamiento mediático para evitar que dos o más medios coincidan en la cobertura de sus errores y también aciertos. En la Ley de Comunicación, resulta que si esta mañana por error o negligencia gubernamental se cayó un puente, “no puede ser que coincidan en esta cobertura los medios independientes, eso es linchamiento mediático”. Absurdo.

Y estas perspectivas equivocadas han sido observadas inclusive por la prensa extranjera. El influyente diario El País (de España) da a conocer que “Correa crea el delito de 'linchamiento mediático' para controlar a la prensa”, por la ley de comunicación aprobada la mañana de este viernes en la Asamblea Nacional de Ecuador.

El rotativo ibérico precisa que los artículos más controvertidos de la Ley de Comunicación son el 26 y el 55. En el cual señala que: el primero, según consta en el archivo final de la ley, crea el delito de “linchamiento mediático”. Esta figura queda definida como la “difusión de información que, de manera directa o a través de terceros, sea producida de forma concertada y publicada reiterativamente a través de uno o más medios de comunicación con el propósito de desprestigiar a una persona natural o jurídica o reducir su credibilidad pública”.

Forma concertada y publicada reiterativamente… ¿Esa es la sospecha que tiene el Presidente por ejemplo del caso Duzac o más bien dicho del primo Pedro Delgado? Porque los medios tocaron ese tema a la vez y en forma reiterada.

Pero, surge la interrogante: ¿Cómo podrían evitar los medios de hablar de un caso en el que surgieron de un día a otro varios elementos como: el préstamo doloso, el homenaje de desagravio a Pedro Delgado, la fórmula artificiosa para dar un préstamo al amigo argentino, la escandalosa manera de prestar sin que existe de parte del beneficiario una garantía, la garantía suministrada es un bien del Estado (en este caso bienes incautados a los hermanos Isaías).

Pero, esta serie de irregularidades no termina allí: resulta que se descubre que el título de economista de Pedro Delgado ha sido falsificado y, por último, Pedro Delgado da un discurso disculpándose, la Fiscalía se hace la ciega, y de la noche a la mañana el primo del señor Presidente aparece en Miami.

¿Cuál podría ser la fórmula para que los medios de comunicación nacionales no cubran a la vez estas informaciones? ¿Sería bueno que El Universo cubra un día; El Comercio cubra otro día; Ecuavisa otro día y Teleamazonas o Expreso un cuarto día? ¿Sería dable que se deje de informar por temor a estar ofendiendo con el aparatoso linchamiento mediático? ¿Y cómo realizar el seguimiento a tales informaciones? ¿Turnándose, bajando el perfil de la gravedad?

Está equivocado el señor Presidente. La información que no está a tiempo ante los ojos y la conciencia del público no es información. Su desconocimiento de los mecanismos para poner en práctica la tarea periodística es notorio y va a saltar las fronteras. Desconocimiento además visible porque, si bien tiene la vista fija en los medios independientes se encuentra de espaldas a lo que realizan los medios públicos que sí realizan linchamiento mediático contra todo aquel que su majestad ordena o, simplemente, sugiere, en sus cadenas sabatinas, dominicales y lunesinas… Ibamos a decir lunáticas, pero eso ya no tiene que ver con Lunes.

Señor economista, si bien es verdad que ha conseguido un nuevo recurso para controlar a la prensa y manejar al país, ha obtenido también la crítica que es fácil de auscultar en el exterior, donde no hay tantas trabas para hacer periodismo. Quisiéramos saber cuál de las infamias y linchamientos mediáticos motivó a usted a hacer esta Ley de Comunicación, aprovechando que tiene a su favor una dócil mayoría parlamentaria.

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