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junio 2, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El líder no le perdona a Rodas y genera un libro

Es indignante y antidemocrático el ataque sistemático de Alianza País al nuevo Alcalde de Quito, cuando de una manera vergonzosa este es atacado ensuciando las paredes de la ciudad con leyendas como: Mauricio Robas a tu pueblo, Robas a tu empleada, Robas a Quito, especialmente en el sector central de la ciudad. Solo en la calle Manuel Larrea había una docena de letreros agresivos contra el personero de la ciudad que derrotó al candidato oficial Augusto Barrera (y de paso al propio Presidente de la República que metió ficha hasta más no poder para hacer ganar a su candidato).

Va a ser muy dura la tarea de Rodas, porque va a enfrentar a una mayoría de concejales oficialistas. Por lo pronto, han cantado el himno a Quito a la usanza de Correa y sus adláteres, es decir prescindiendo de la histórica segunda estrofa y utilizando la cuarta, donde hablan de que “América toda dormía”, (que para algunos constituye una ofensa a los hermanos latinoamericanos, pues está diciendo en buen romance que ellos ni siquiera se imaginaban lo que había que hacer para independizarse y que estaban en sus propiedades descansando.

Correa debe aceptar que el triunfo de Rodas fue amplio y si intenta dinamitar su gestión, su acción será visible para los quiteños que ya han identificado el terrible complejo que lleva a la espalda el “padrino” de las elecciones, de allí que utiliza cualquier ardid para intentar encerrarlo. Nos hacemos eco de lo que ahora espera la gente: Déjale trabajar al Alcalde gran Presidente, déjale que al menos sepa los interiores del Palacio Municipal que manejaba una altísima cifra en multas las mismas de cuya contabilidad no se justifica, pues ahora que Rodas está en el sillón alcaldicio “están de acuerdo en bajar los impuestos y multas”. Todo eso muy de acuerdo, ¿y sobre el excedente de las multas altísimas durante la gestión de Barrera, qué hay de esos fondos?

Los quiteños deben respaldar al principal funcionario de la ciudad y ese respaldo debe ser inmediato a la par que se produzca una campaña negativa del Gobierno contra un Alcalde. Correa no se para en mientes con tal de tratar de que fracase un funcionario de oposición. Si fuera al revés la cosa, estuviese con sus 40 medios, entre ellos media docena de canales de televisión, pidiendo la salida del abusivo que lo enfrenta. Por fortuna, Rodas es un demócrata y demuestra respeto y cultura.

Ecuador, gracias a que tenemos un “soberano” intocable es escenario permanente de posturas críticas no solo contra los políticos que no están a su servicio, sino contra una organización de carácter democrático como la Prensa. Una de las últimas manifestaciones colectivas del Análisis Crítico del Discurso lo encontramos en la confrontación Periodismo – Poder, como una circunstancia agudizada tras la aprobación de la Ley de Comunicación, pero también profundizada tras las elecciones del último 23 de Febrero, cuando Ecuador votó por la renovación de los gobiernos seccionales, elecciones donde Mauricio Rodas adquirió una estatura de potencial líder de la oposición. Los analistas de los diferentes medios establecieron una distancia respecto a la tesis del Gobierno de que los resultados no constituyeron una consecuencia de la buena o mala gestión del régimen que encabeza el economista Rafael Correa.

La arbitraria actitud del prepotente es la que ha dado origen a profundos análisis de especialistas de opinión de todo el país, lo cual recogí en un libro que es la radiografía del intelecto ecuatoriano con respecto al 23 de Febrero. He recopilado, a través de los más importantes medios nacionales, aportando también yo con varios de mis análisis, los artículos de opinión subsiguientes al evento del 23 de Febrero, bajo el título “EL PENSAMIENTO ECUATORIANO TRAS EL 23 DE FEBRERO (23-F)”, que es una amplia exposición de 260 páginas de los artículos de los quienes enfocan con sólidos argumentos las filias y fobias que fueron el resorte de la actuación vergonzosa de Correa, la misma que debió merecer multas y otras sanciones del Consejo Nacional Electoral, que solo “exhortó” al que realmente manda en los cinco poderes (de lo cual él no se abochorna, sino que está convencido que así debe ser).

La publicación, como lo he dicho hace acopio de las más diversas perspectivas. El presidente Correa ha sido, a través de los diferentes artículos, directamente inculpado de ser uno de los factores de los resultados electorales en las principales ciudades ecuatorianas, particularmente la Capital, Guayaquil y Cuenca.

El anuncio de la obra no ha dejado indiferentes a los ecuatorianos residentes en las principales ciudades norteamericanas del Este, que tienen en general poca literatura política nacional y en pocos días será presentada ante el público ecuatoriano residente en Nueva York, Miami y Chicago, Europa y Ecuador.

Estoy convencido que en Ecuador hay quienes tienen posibilidades intelectuales y voluntad política para sacar a la luz una variedad de temas reales de los diversos problemas nacionales. Pero, intentar algo así en Ecuador es un peligro. Las persecuciones a Fernando Villavicencio, Kléver Jiménez, César Carrión, Galo Lara, Fernando Balda, Fidel Araujo, Jorge Ortiz, Emilio Palacio, nos relevan de mayores comentarios.

Los compatriota que reciben el bono de la miseria (en su lenguaje revolucionario Correa llama “de la dignidad”), no deberían sentirse en deuda por 50 dólares al mes. Deberían también admitir que a cambio de esas monedas, su líder está logrando acallar las respuestas al abuso contra valientes que denuncian sus atropellos.

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