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julio 3, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El incidente de Miami y el pensamiento de Correa

No sabemos si en la Ley de Comunicación está prohibido lograr fotos de personas allegadas a un funcionario público, cuando éstas se hallan en un lugar público. Mucho más nos queda la incógnita si esta prohibición surte efecto cuando los personajes a fotografiar están en territorio extranjero.

Empezando la semana, cerca de las 11h30 del lunes, el periodista Emilio Palacio fue agredido, en el Aeropuerto de Miami por elementos gobiernistas que intentaron impedir que fotografíe el arribo de Anne Malherbe, esposa del presidente ecuatoriano Rafael Correa. Al parecer también arribaban junto a la dama sus hijos.

Según Emilio Palacio aseguró en la acción intervino el propio cónsul general del Ecuador en Miami, Eduardo Rivadeneira, quien lo derribó al piso cuando accionaba el comunicador su cámara. Encima, un guardaespaldas golpeó a Palacio, quien aparte de esta agresión habría sido inmovilizado por un elemento que se identificó como funcionario del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Desconocemos todavía a profundidad los detalles de los hechos y por ahora nos abstenemos de poner en contexto únicamente las declaraciones de Emilio Palacio o las de Rafael Correa, quien desde luego desmiente el ataque. Según el jefe de Estado su familia salió el fin de semana del país rumbo a Europa, donde residen los padres y hermanos de su esposa, Anne Malherbe, pero “pasaron unos días, por motivo de seguridad, por Estados Unidos”.

Pasar unos días “por motivos de seguridad en Estados Unidos” donde a través de diferentes denuncias de los líderes bolivarianos se conoce que “están tramando magnicidios” contra los presidentes de Cuba, Ecuador y Venezuela, donde “las ideas de los revolucionarios son una amenaza para el sistema”, donde “la sociedad decadente ya nada tiene que ofrecer a una familia con mentalidad diferente”, parece un contrasentido, es irse contra las ideas vanguardistas del jefe del hogar.

De todas maneras, insistimos que más allá de las ideas impresas por el marxismo siglo XXI, imbuidas por Fidel y Hugo, Estados Unidos le demuestra a Correa que puede servir como una vía de escape hacia la seguridad o que no existe realmente peligro en ese territorio, si nos atenemos a sus propias aseveraciones de que ellos decidieron bajarse a pasar unos días en Miami por motivos de seguridad (las recoge diario El Telégrafo, de ayer, 2 de Julio).

En este incidente, que no puede pasar desapercibido, hay dos cosas que realmente nos sorprenden: a) ¿Por qué impedir a la fuerza una cobertura periodística?; y, b) La primera dama había ido a pasar algunos días en Miami, ¿hay doble rasero sobre el imperio? No de parte de Anne Malherbe, insistimos, sino de su esposo, y de los acólitos que le rodean.

En su versión, el Presidente señala que en la escala que hicieron sus familiares en Miami, Palacio junto con periodistas simpatizantes con el exilio cubano esperaron para tomarles fotos y publicaron que habían ido de compras a EE.UU., a aprovechar las ofertas de verano.

Correa nos deja un poco confundidos sobre este incidente: ¿cómo pudieron castigar al periodista por haber publicado algo que todavía no se escribía al momento de empujarle al suelo el Cónsul en persona?

Al leer la pregunta que está sobre líneas usted también se sentirá confundido. Pero, es que Correa da a entender que los empujones a Palacio es “por haber publicado Palacio una falsedad”. ¿Cómo sabían el Cónsul y el guardaespaldas lo que iba a publicar Palacio, para castigarlo anticipadamente?

Pensamos que mucha carga de inculpación preventiva proviene y provendrá de la política correísta. Es decir, castigar preventivamente al que tiene una cámara, un cuaderno de notas, un micrófono. Ver enemigos antes de que estos digan que lo son.

No va a dejar de ser importante analizar la grabación de las cámaras de seguridad. Entonces podremos opinar más ampliamente sobre el doble rasero con el que se mira al Imperio.

     
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