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junio 15, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El Gobierno y los políticos “golondrina”

Una de las evidencias de la desinstitucionalización que vive el país es el éxodo, hacia el territorio dueño del palacio de Gobierno, de cuadros políticos que ahora consideran que el movimiento que cobija el poder les garantiza un plato de lentejas más grande.

Pero, también se da el caso de políticos decepcionados de su partido porque descubren que éste permite que justamente el poder corrompa a algunos de sus miembros (los que se fueron hacia los brazos de quien maneja el poder, políticos “golondrina”).

Es el caso del PRIAN, partido de Álvaro Noboa. El asambleísta Vicente Taiano (que no es el que se ha transformado en “golondrina”) decidió dejar esa tienda porque le pareció inadmisible que haya sido permisiva con un elemento que antes cometió una traición.

Taiano es coherente. Tuvo una actitud vertical hace algún tiempo y esta vez aseguró que, pese a salir del PRIAN, se mantendrá en la oposición. Es decir, aparentemente el que se ha movido es el partido, no el asambleísta que no ha cambiado de forma de pensar.

El asambleísta renunciante relata: "El 11 de abril de este año cuando previne al legislador Vladimir Vargas de que no vote con el oficialismo en la ley de medios no hice esa advertencia porque me dio la gana sino que tenía la investidura de jefe del Prian. Vargas decidió votar con el Gobierno, es decir se fue contra los intereses del país, por favorecer los intereses del Gobierno”.

Para entenderlo mejor, Vladimir Vargas debió votar en contra de la Ley de Medios que promueve el Gobierno, como un mecanismo para controlar y frenar las acciones fiscalizadoras y de demanda de transparencia que tiene el periodismo, cuando aparecen casos como por ejemplo El Gran Hermano o la compra de helicópteros usados.

El PRIAN que se supone es un partido de oposición debía votar en contra de esa Ley, pero la acción de Vargas no hizo sino ayudar al oficialismo en una tarea que no se trata de favorecer a la prensa, sino favorecer a la información.

Continúa Taiano: “Solicité autorización para expulsar a Vargas y fui lamentablemente desautorizado. En ese mismo momento tomé la decisión de separarme del Prian, pero como un hombre responsable decidí no hacerlo en ese momento sino renunciar a la dirección nacional y a la jefatura del bloque”.

El renunciante aduce que no renunció ese momento porque “no quería que el partido se desbandara. He esperado dos meses y hoy cuando el partido tiene un nuevo directorio y éste ha recorrido el país, comunico mi decisión irrevocable de desafiliarme del Prian y jamás claudicar a mis principios. Me mantendré en el bloque de la oposición".

Esta salida del político con mayores conocimientos del avatar parlamentario en las filas prianistas es el detonante de una posición ambivalente y veleta, como la exhibida por Vladimir Vargas, y es una pequeña muestra del golpe de gracia que produce la corrupción política en el clásico mecanismo de ofertas, es decir en la circulación del hombre del maletín.

Este clima no hace sino que los poseedores de una moral tambaleante se allanen a la moda del cambio de camiseta o cambio de línea y se reproduzca la desorganización que campea en los partidos que se consideran de oposición.

No ha sido solo el caso del PRIAN, una experiencia como la que ha desembocado en la digna salida de un asambleísta de ideas estables, sólidas, como Taiano. También Sociedad Patriótica, la fuerza política más importante en esta etapa después de Alianza País, tuvo dos Judas en sus filas: Jorge Acosta, ex presidente del Tribunal Supremo Electoral (hoy Consejo Nacional Electoral) y Fernando Vélez. Ambos pusieron sus votos en manos y a favor de quien es el archirival político de su partido.

Si esto pasa con partidos que se supone son organizados, con cuadros que tienen una formación ideológica, ¿qué no puede pasar en los predios de las fuerzas políticas que se llaman independientes y que a menudo, por ser pequeñas, son digeridas por los intereses del dueño de las voluntades del 47% de ecuatorianos (de acuerdo a los resultados de la consulta Popular).

Lo sucedido en el Prian y que ha motivado el retiro de Taiano significa que este partido ha dado un viraje al oficialismo. Porque al pedir él que se expulse a Vargas y no hacerlo la directiva prianista, significa que hubo un acuerdo entre Carondelet y Álvaro Noboa, el dueño del partido ahora amenazado por la escisión.

O, también puede suceder que no hay tal viraje. Que Álvaro Noboa actúa con una pistola en la espalda, pues a eso equivale el virtual chantaje de los 90 millones de dólares que el Gobierno quiere cobrar al bananero por estar supuestamente impago de impuestos en el año 2005 (cuando Correa aún no era Presidente), lo cual Noboa ya aclaró al periodismo que justamente a él quieren hacerle pagar un monto millonario, siendo que otras bananeras pagaron un impuesto similar al que él erogó, 300 mil dólares.

De ocurrir esto último, volvería a producirse otra manifestación de corrupción, de lo cual no puede hacer gala el periodismo independiente. Hay que tomar esto tan en serio como cuando intentaron cobrarle 80 millones de dólares al diario porteño El Universo. Si a una organización solvente como El Universo le quisieron esquilmar 80 millones y el periodismo, con razón, se alebrestó, ¿por qué no mirar como otra prueba de la política extractivista de Carondelet este mega cobro a Noboa?

Es por esta misma causa que creemos que Alvarito ha arribado a acuerdos con el régimen: te doy mis votos y tú déjame tranquilo. E, igualmente, por esta causa el Gobierno le condicionaría: “Tienes que postularte y te dejamos tranquilo”. Sicológicamente, no se ve entero Noboa. Se nota que se va a lanzar contra su voluntad y que no hay convicción ganadora.

No es el piloto de la nave el que hace el viraje. Es la pistola en su espalda, o si ustedes quieren la factura millonaria de Marx Carrasco, la que logra el efecto.

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