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marzo 6, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El fin de Hugo Chávez, ¿no hace reflotar al chavismo?

El Mundo hispanoamericano ha ubicado la noticia de la muerte de Hugo Chávez como la noticia más trascendental de lo que va del año y eso de por sí debe llamar a una reflexión a los que quieren tener posibilidades en el camino al Palacio de Miraflores.

Se advierte un profundo sentimiento de dolor, que lejos de significar un peligro para quienes son los sucesores naturales del Comandante, representa justamente el arma que va a impedir el reflote de la oposición.

La dilatada estancia del presidente venezolano en la sombra, ya sea en Cuba, como en el Hospital Militar de Caracas no significó de manera alguna el final del interés y aún el fanatismo de sus seguidores, evento que ha merecido la expectativa de toda Latinoamérica y España.

Hay que señalar con ponderación, en homenaje a la verdad y al mismo decesado que se trató de un personaje de singulares características, que entró en las páginas de la historia como el fundador de un nuevo estilo de Gobierno, el que patentó la revolución bolivariana, para lo cual no tuvo inconvenientes en arrimar el hombro moral y económicamente, dando espaldarazos a los diferentes componentes del Alba.

Sobre el apoyo económico de Hugo Chávez hay varias señales y vestigios muy claros, no solo por el idéntico tipo de Gobierno, convocando a una Asamblea constituyente, adoptando poderes plenos y buscando los ejes para las reelecciones sucesivas.

La mano venezolana estuvo presente en Bolivia, Argentina, Nicaragua y Ecuador. Se habla de que varios de los países del Caribe también fueron permeables a la capacidad de introducción bolivariana. Se puede decir que en el Continente solo el Presidente de Estados Unidos era más poderoso que Hugo Chávez, del cual se puede afirmar que fue un visionario que introdujo el renacer del socialismo con un rostro populista, lo que le ha permitido un contacto estrecho, personalísimo, con las masas.

El 8 de marzo se iban a cumplir tres meses de la última vez que el Presidente venezolano se dirigió a su pueblo, pero no alcanzó a llegar a esa fecha, pues ayer, 5 de marzo terminó su paso por este mundo. Un paso muy sentido y no somos los más indicados para señalar si valió o no la pena su sacrificio, de hacer campaña por sus huestes rojas, sabiendo que no había superado al monstruo del cáncer.

Desde junio de 2011 hasta marzo de 2013, el cáncer atacó durante un año nueve meses al presidente venezolano, una fatídica batalla que puso a prueba el temple del luchador, quien demostró al final de sus días ese resto de grandeza humana al haber dado un mensaje póstumo: “Lamentablemente, me han detectado el retorno de las células malignas. Si no regreso, de acuerdo con la Constitución, el Gobierno lo asume la Asamblea Nacional y en 30 días llama a elecciones. Mi candidato es Nicolás Maduro”.

La impresión que tenemos es que el interinato pretendió perennizarse y que utilizó el tiempo, al no permitir que sea verificado el estado real del Comandante. Los restos de Hugo Chávez asoman en el momento en que arreciaban las mayores críticas contra los detentadores del poder en Venezuela: Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, pues la no presencia física del Presidente electo de Venezuela ante los ojos de sus compatriotas se había alargado demasiado.

Los únicos que lo habían visto tanto en el Hospital cubano Cimeq como enel Hospital Militar, según el propio testimonio de sus sobrevivientes, son el vicepresidente Nicolás Maduro, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello; el canciller, Elías Jaua; el ministro de energía, Jorge Arreaza (al mismo tiempo yerno del mandatario); y, lógicamente sus hijas y más familiares.

El cerco que rodea al Comandante pervive tras de su muerte, pues hasta la madrugada no podían sacar sus restos del Hospital Militar Arvelo, de tal manera que nadie podría hasta el cierre de este artículo señalar cuáles eran las condiciones de la faz y cuerpo del ícono venezolano.

La muerte genera mucho respeto y hay que decir que la oposición venezolana lo ha expresado, pero es posible que esta tranquilidad se altere, pues los chavistas están provocando una reacción, a fin de trocar en villanos a los hasta hoy tranquilos miembros de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), a la que se pertenece el más probable rival de Nicolás Maduro, Henrique Capriles.

El chavismo, en ausencia física del coronel Chávez, se pondrá a prueba muy pronto en elecciones y falta saber si Capriles podrá tener ideas para combatir la gran ventaja roja (de Maduro), que significa el manejo de los tiempos, pues no nos admiremos si el luto y las recordaciones de Hugo Chávez duren tranquilamente este mes que se viene, logrando la adhesión sentimental de ese número de rojos que votaron precisamente por el desaparecido líder de la República, lo cual haría imposible que el retador logre en tan poco tiempo neutralizar la ventaja.

La tarea de Capriles vuelve a ser colosal, no porque Maduro signifique un adversario de calidad (está muy verde en comparación al Comandante), sino porque el fenómeno Chávezse trasladará fácilmente durante este mes a los ocho millones y medio de dolientes que votaron por él en la jornada del 7 de Octubre.

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