0
diciembre 19, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El efecto “enfermo grave” y su cometido electoral

De ser verdad lo que revela un trabajador de mantenimiento de planta cubano que trabaja en el hospital Cimeq, en La Habana se produjo un montaje maestro para lograr la adhesión mayoritaria y un golpe de efecto que lleve a una incuestionable victoria electoral chavista, “porque Chávez no está realmente enfermo”.

Este hombre que se declara estudiado y que se califica de limpia pisos sin futuro, señala que “los viajes a Cuba de Chávez, las supuestas operaciones y tratamiento en la Isla, el secretismo alrededor de todo esto y las lágrimas ante las cámaras de televisión son una farsa programada para producir réditos en la campaña electoral”.

Una farsa que empezó con un real malestar de menor nivel. Todo lo idearon los líderes de Cuba y Venezuela en la Isla a raíz de un cáncer de próstata benigno que trataron a Chávez rápidamente. Pero, de allí a lo que se derivó después: las operaciones, tratamiento, estadía en el Cimeq de Cuba -según el empleado de ese hospital- es una farsa bien montada”.

Las declaraciones las hizo a través de un correo electrónico que circula en la red. Su correo empieza así: “Soy cubano, vivo en Cuba. Escribir este mensaje me ha costado varias visitas a sitios para alquilar máquinas”.

Luego explica que “Chávez tuvo un cáncer muy benigno, un tumor en la próstata que se atendió rápidamente.” “Ese tratamiento produjo unas quemaduras en la zona de la Ingle que causaron muchas molestias. También tuvo un pequeño problema en el hueso de la cadera (en la cabeza del fémur) como consecuencia de un error médico. Hasta allí es verdad.”

Aquí viene también una infidencia sobre sí mismo: “Tengo 62 años y de esos, más de 30 han transcurrido limpiando pisos y lavando baños en los hospitales de La Habana sin pensar en mejor futuro y tratando de convencerme de que estudiando y preparándome y gritando consignas de alabanza a Fidel, la vida me iba a cambiar para bien. No fue y ya sé que no será así. Por algunas cosas que me he atrevido a decir en voz alta, nunca he podido dejar cerrados los trapeadores, a pesar de mis títulos y mis estudios. Pero, me ha servido de algo. Me ha servido para desentrañar una de las mentiras más crueles de la historia reciente: La supuesta enfermedad grave del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.”

El razonamiento del empleado no deja de inquietar, por la aproximación con los hechos reales. “El Cimeq es un excelente hospital de La Habana que está cerrado para el tratamiento del pueblo, salvo excepciones de gravedad. Es el centro donde se dijo muchas veces que Chávez estaba siendo tratado. Es el centro de “reclusión” de los tiempos en que Chávez y Fidel prepararon con detalle insospechado su trama. Es cierto, Hugo Chávez pasó varias semanas en una suite del Cimeq a la que nadie tenía acceso, salvo Fidel, algunos de sus ministros (los muy allegados) y dos de sus hijas. En las oportunidades que su mamá fue a verlo, solo estuvo en la suite menos de 5 minutos y nunca sola. Mejor dicho, el único que estaba solo allí era Fidel. Todos los demás, podían ingresar acompañados por los esbirros del régimen, aquellos cuya fidelidad es a toda prueba. Pero de estas cosas llegué a enterarme.”

Continúa el testigo: “Los analistas políticos del régimen cubano, que son los que mandan en Venezuela, y los asesores brasileros que Venezuela paga carísimo para Cuba y Fidel descubrieron que en Venezuela, la ola de rumores desatada a raíz de los primeros avances de la enfermedad, tenía al pueblo y al gobierno de Venezuela muy locos. Entonces, se les encendió la idea, recomendaron darle largas al asunto, recluir a Chávez (ya convaleciente y en franca mejoría) y preparar todo un gigantesco complot para hacerle creer al mundo que el presidente de Venezuela estaba moribundo”.

“Mientras tanto, para “prevenir problemas”, Chávez recibió el tratamiento con células madre (extraídas a soldados venezolanos que llegaban a La Habana de madrugada y en silencio total). El resto lo hicieron algunas falsas “fuentes”: personal de inteligencia que pasaba como enfermeros, médicos, trabajadores, esposas de militares de alto rango y supuestos soplones y le revelaban a algunos periodistas, escogidos por su influencia, las mismas “noticias” sobre la gravedad supuesta”.

El cubano de las revelaciones toca en este punto una verdad, se refiere sin nombrarles a un periodista y a un oncólogo: es decir, la labor de Nelson Bocaranda, el articulista de opinión de diario El Universal, que supuestamente ha hecho seguimiento de la enfermedad que “aqueja” a Hugo Chávez y del doctor José Marquina, médico que constantemente se refiere a esa enfermedad.

“Estos periodistas, venezolanos unos, y piezas claves del exilio en Miami, otros; publicaban lo que creían eran noticias ciertas, bajo el asesoramiento de un medico venezolano que ejerce su profesión en Miami (Marquina). Este médico es en realidad un personaje de la contrainteligencia cubana y venezolana que ha recibido una importante cantidad de dólares venezolanos por contribuir con el rumor del cáncer terminal”.

El análisis y deducciones del “trapeador de pisos” del Cimeq corresponde efectivamente a los de un hombre culto, lo cual demostraría que él es un hombre titulado profesionalmente. “Sí, el presidente de Venezuela estuvo un poco enfermo, pasó su susto, pero está recuperado al 100% y nada de lo que dicen es cierto. Lo que digo es verdad y me consta. Yo estoy dentro del Cimeq y allí dentro hay cosas que se han llegado a saber. ¿Para qué se hizo todo ese complot? Muy sencillo: Chávez y Fidel necesitaban tiempo para negociar la cooperación que se pondrán en práctica al ganar Chávez las elecciones.

“Uno de los factores del convenio tiene que ver con la doble nacionalidad de cubanos y venezolanos. No solo de los habitantes de ambos países, sino de sus bienes y de sus recursos. Los venezolanos podrán viajar a Cuba sin pasaporte y viceversa y lo más importante: Los cubanos podrán ir y venir entre Caracas y La Habana con gran libertad”.

El testigo se atreve a interpretar la conveniencia que tiene la supuesta doble nacionalidad: “los cubanos (casi 10 millones de personas), podrían votar en Venezuela. ¿Les suena tantos millones de votos de ventaja?”.

Una farsa de ese tamaño podría ser descubierta muy pronto, si es que, como si tal cosa, regresa Chávez “tras una milagrosa recuperación” y sigue mandando en Miraflores.

La oposición venezolana tiene derecho a saber la verdad sobre la integridad física de su Presidente. Nosotros creemos que, en el caso de presentarse el aún Mandatario venezolano a la ceremonia de asunción, no debe tomarse como herejía pedir una revisión médica por una junta de profesionales independientes a ambas partes (brasileños, chilenos, colombianos, uruguayos). Tanto el pueblo como la clase política tienen el legítimo derecho de saber la verdad.

Click to share thisClick to share this