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noviembre 26, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El Correa ambientalista y el que ve buenos dólares en el Petróleo

Rafael Correa y en general el Gobierno y los mediosoficialistas ecuatorianos se encuentran en una boyante campaña ambientalista con el tema “Las manos negras de Chevron”, por lo cual han invitado a especialistas de ecología y ambientalismo de todo el Mundo para que sean los voceros que condenen a Chevron que se retiró del país a mediados de los años 90.

Con esta campaña, más otra de igual género que se lleva sobre las bondades de explotar el crudo del Yasuní, pues el Gobierno dará los bienes que permanentemente les han faltado a los pueblos amazónicos, aparte de que “solo se afectará al o,1 por ciento del territorio, es decir a la milésima parte del Yasuní”, el régimen ha hecho olvidar las olas de indignación que causó cuando decidió explotar ese territorio amazónico que es considerado santuario de la bioespecie y por el cual pidió a los gobiernos poderosos del primer mundo altas cuotas, junto con su Embajadora de los Negocios Ivonne Baki.

Los ecuatorianos, a estas alturas no saben si Rafael Correa es un auténtico ambientalista, aunque los verdaderos ambientalistas le están condenando por querer socavar la indómita naturaleza amazónica a golpe de perforadoras, tractores, excavadoras y cuanta máquina se necesita para extraer el oro negro.

El tema Chevron realmente confunde a la población, porque mientras el Gobierno señala una sentencia (que se bajó de 19 mil a nueve mil millones), en un momento en que la Justicia se halla en manos de un oficialismo que canta la “soberanía del país” a ultranza, los documentos de Chevron le eximen de esas responsabilidades, por cuanto hasta que se retiraron del país, habiendo tomado la posta Petroecuador, Chevron había realizado un sistema de remediación que, a su juicio, le relevaba de responsabilidades, como lo señaló el documento que determinó su grado de involucramiento en la remediación y otras acciones tendientes a un arreglo corporativo con los campos explotados, documento de descargo que les entregó el Gobierno de Jamil Mahuad.

Pero, el tema es que el Gobierno de Correa ha asumido seriamente todo este proceso, hasta el punto que existen grabaciones donde el propio presidente de la República pone su peso para que se mueva el juzgado. Algo que no es muy ortodoxo en un Mundo que necesita de Gobiernos que no estén estrechamente involucrados con la Justicia.

Pronto, cuando se inicie el proceso de exploración del suelo del Yasuní sabremos si Rafael Correa es un hombre que respeta la naturaleza y los territorios de los pueblos no contactados, lastimando solo al uno por mil ese territorio, o si seguirá siendo ese hombre práctico que no se para en mientes cuando se trata de encontrar millones de dólares que satisfarán las arcas del Estado.

Por lo demás, creemos que los otros candidatos presidenciales y políticos, deberán estar pendientes del cumplimiento de la palabra presidencial sobre el reparto del presupuesto del estado ahora que va a crecer la cartera, con el ingreso de la cascada de dólares de nuevos campos, los mismos que pasaron al olvido ahora que el Gobierno tiene metida sus manos en el tema “la mano negra de Chevron”, la promoción hecha para recomponer la imagen del gobernante.

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