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julio 12, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El CNE controla a todos, menos la publicidad oficial

Domingo Paredes, principal funcionario de la función electoral reincide en mostrarse sumiso con el poder y prepotente con quienes no conforman el gremio de la lista 35. Esta vez, llegó a advertir muy seriamente únicamente a un precandidato, el que se perfila como opositor, por tener una paja en el ojo, cuando otro precandidato, predestinado por los dioses, tiene una viga.

Ante tal parcialismo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) nuevamente es objeto de observación de los medios al no realizar ninguna mínima puntualización a la excesiva “información oficial”, mientras que ha decidido parar los anuncios de darse a conocer de Guillermo Lasso.

En los spots de televisión se observa la presentación de una persona, Guillermo Lasso, que señala algo de lo que él representa, como elemento empresarial y hombre especializado en emprendimiento. No hay nada que señale una demanda de voto por su candidatura o que recuerde que es candidato presidencial.

Como contrapartida, en una campaña realmente atosigante, el Presidente de la República habla en diferentes intervenciones considerados “informes” sobre sus cuentas a la ciudadanía. Hace cadena de medios oficiales el sábado, el domingo por la noche se presenta una breve pero notable cadena informativa, cuando no una entrevista de una hora o más, con Jorge Gestoso u otros entrevistadores. Los lunes por la noche nos entrega una cadena con sus actividades de la semana anterior, algo parecido al Enlace sabatino.

Tampoco hay demanda de voto, aunque claramente está vendiendo su figura de cumplidor de su tarea, algo básico para difundir una candidatura.

Hace unas semanas, el CNE se declaró impotente de detener o controlar los anuncios del Presidente. Esta actitud se puede considerar una advertencia de que su autoridad está subordinada al Ejecutivo, lo cual ocurre inclusive con otros miembros del CNE. Es importante señalar que cuando no ha arrancado la campaña aún está a tiempo, la función electoral, de demostrar independencia.

En estos momentos, ambos personajes que han merecido la atención de la prensa no son oficialmente candidatos. Es decir, Rafael Correa y Guillermo Lasso no han anunciado todavía sus candidaturas a la Presidencia de la República, ni tampoco la carrera por sí está en marcha, aunque el primero de ellos ya ha propagado que está pensando seriamente en correr por la reelección.

Más allá de la ventaja lograda por el Presidente, al mantener una serie de cadenas y programas oficialistas, hay que dar por sentado que aún la competencia no ha partido. Entonces, si no ha iniciado oficialmente la campaña mal se podría “facturar” o descontar solamente los spots de Lasso, como ha anunciado Domingo Paredes, cuando el Gobierno mantiene una publicidad monopolizadora, variada y permanente no solo sobre eventuales obras sino con presencia popular en la que dicen a Rafael “Yo acuso a Rafael de haberme robado el corazón”, “Yo acuso a Rafael de ser un gran Presidente”, “Yo acuso a Rafael de haber hecho la mejor obra. Propaganda pura que termina con el slogan “La Revolución Ciudadana Avanza”.

El país no puede asistir a la misma situación de las últimas elecciones, cuando Omar Simon dejó que el Ejecutivo no tenga impedimento para promocionar “su gestión de Gobierno”, mientras que –ya en la etapa de Domingo Paredes- cualquier publicidad del segundo se constituya, para el Consejo Nacional Electoral (CNE), motivo de una publicidad anticipada “que será descontada de los gastos de campaña, si él se postula”, como ha afirmado con aire que desde ya denuncia cuál va a ser la tónica de la campaña, favorecer a Goliath y perjudicar a cualquier David que vaya a enfrentarlo en la final en la que el augusto señor parte con ventaja.

La Ley debe aplicarse para todos. Si Domingo Paredes, titular del CNE, señala en voz alta que en el caso de Correa es difícil establecer “una separación entre las funciones de Jefe de Estado y las de un precandidato” es seguro que el oficialismo se dé cuenta que le han admitido la entrega de un cheque en blanco para difundir todo lo que tiene que ver con la obra gubernamental.

Es decir, cuando el Presidente informa, convirtiéndose en un gran realizador, resulta que no tiene ningún sesgo publicitario, cuando una persona da a conocer sobre “quien es” o “lo que pretende ser”, sin hablar absolutamente de sus aspiraciones políticas, ni sobre el pedido de un voto ciudadano, resulta que sí es publicidad campañera, descontable del límite de gasto electoral.

El oficialismo no se cuida de disimular, por eso es que con Lasso el Consejo Nacional es enérgico: “en el momento adecuado vamos a intervenir. Aquí tiene que demostrar su ética (Lasso), el precandidato que no tiene recursos económicos no puede competir con él en esta lid irregular”, dice Domingo Paredes. Pero, resulta que el spot de Lasso ya está un mes en el aire, es decir el CNE esperaba que se acumule la infracción para advertir.

¿Están buscando que el candidato más serio para enfrentar a Correa haya gastado todo su cupo para “denunciarlo”? ¿Cuándo empezó oficialmente la campaña presidencial para Domingo Paredes?

En cambio, el Presidente es como el 007, en cuanto a licencia para apariciones públicas y publicitarse en medios. Puede hacerlo cuando quiera, además nadie está dispuesto a tomarle cuentas.

Es sabido que las autoridades tienen derecho a informar, pero también es obvio que el Presidente hace de su información y de su obra una constante campaña. Domingo Paredes parece olvidar que el propio Presidente dijo que todo el tiempo va a hacer campaña. ¿Dónde está la autoridad de control?

   
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