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junio 28, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El alarmante avance del narcotráfico en Ecuador

Los ecuatorianos asistimos absortos a un interminable desfile de manifestaciones de la narco mafia, que ha empezado a sentar sus reales en un territorio que hasta no hace mucho tenía las puertas cerradas a actos delictivos tan mayúsculos.

Como pocas veces había ocurrido, en forma muy continua se han producido eventos de intento de ingreso o egreso de estupefacientes, dinero de la mafia y aún vehículos sofisticados listos a llevar o traer dinero y/o droga.

Como es lógico, esta situación ha llegado a inquietar a la sociedad ecuatoriana que no puede concebir que en el proceso de pocas semanas se hayan producido tantas situaciones deleznables.

La última acción, el hallazgo de un semi sumergible en la isla Puná, revela que las organizaciones del narcotráfico no se detienen y, no habiendo podido ingresar por aire, al haber fracasado el acceso de dos avionetas (la primera de ellas accidentada), decidieron ensayar por territorio marino, en el cual han sido descubiertos, en esta vez con un vehículo con el que se presumiblemente pretende el producto desde algún reducto costeño.

Según el comandante del Cuerpo de Guardacostas de la Armada, Fernando Noboa, quien informó sobre el hallazgo de un semi sumergible en construcción en el norte de la isla Puná, se calcula que dicha nave tiene una capacidad para transportar de 10 a 15 toneladas de sustancias estupefacientes.

Hay, necesariamente que poner énfasis en la alta posibilidad de que el semisumergible iba a ser destinado para servicio de actividades ilegales, puesto que de su construcción se desconocía oficialmente, a nivel de los estamentos de la Armada.

Por otro lado, nadie se ha hecho responsable de la propiedad del aparato marino, lo que pone en evidencia que iba a ser utilizado por una organización delictiva.

Otra cosa que también ha sido puesta en evidencia es la no presencia del ministro del Interior, seguramente porque en el operativo no participaron policías sino marinos. Pero, extrañábamos su presencia. No olvidemos que el ministro José Serrano señaló en el segundo ingreso de una avioneta, en esta vez a la provincia de Santa Elena que “tenía listo un operativo, que se había ido a pique por haber anticipado en la revelación de la presencia de la nave el coronel Mario Pazmiño (ex director de Inteligencia del Ejército”.

Aunque se hubiese desvanecido las posibilidades de atrapar a 15 implicados en narcotráfico, el Ministro debió por lo menos apresar a los ocupantes de la nave, ciudadanos que debían explicar porqué habían ingresado supuestamente “sin permiso” a los hangares de Hidroguayas, según su dueño, un señor de apellidos Bruzzone Roldós.

Por ese solo hecho, por no poseer autorización para ocupar esos hangares ya debían haber sido apresados los hombres que seguía José Serrano. ¿O es que tras realizar su vuelo los presuntos delincuentes ya habían leído el twitter y se esfumaron? Esta posibilidad no es creíble. Una Asamblea independiente debería llamar al ministro Serrano a explicar el estado de sus investigaciones sobre el vuelo infortunado, del que no hay responsable alguno.

En días recientes, la Policía informó que se incautó casi una tonelada de cocaína y detuvo a nueve personas en una operación antinarcóticos efectuada en Guayaquil.

Estas acciones, más una circunstancia de inevitable tinte político, el hecho de que alguien en el Ministerio de Relaciones Exteriores (Cancillería), intentó ingresar en Europa 40 kilos de droga, configuran un escenario que no deja de ser cuestionado y ponen en el escenario el mayor control que existió sobre el narcotráfico mientras estuvo en el control de las aguas las naves estadounidenses, de la base de Manta.

En todas estas circunstancias hay un elemento común igualmente negativo: a estas alturas del proceso revolucionario todavía no han hecho funcionar radares adquiridos a una empresa china y eso ha hecho posible que las avionetas sorteen con toda confianza el territorio nacional. ¿Parece esto posible en un país y un Gobierno embarcados en el Siglo XXI?

De ninguna manera queríamos caer en el lugar común: “La mujer del César no solo tienen que ser honrada sino tiene que parecerlo”. Pero este cliché hay que aplicarlo en un país que lejos de tener sus ciudadanos las satisfacciones necesarias, a través de explicaciones sobre el caso, las autoridades solamente se ponen a la defensiva e incluso se dan el lujo de decir que en adelante está prohibido que los subalternos concedan entrevistas o respondan ante las necesidades de la “prensa corrupta de conocer detalles”.

Aunque se lo ha señalado de manera tangencial el tema de la segunda avioneta, sobre cuya presencia dieron cuenta las fuerzas de control colombianas, el hecho tiene un mal aroma, puesto que nadie explica cómo es que tenía adelantada su investigación José Serrano y no hay ningún antisocial detenido. Considerar que los mensajes twitter de Mario Pazmiño fueron suficientes para hacer correr a una banda, es convencernos que una organización criminal está atenta a tales mensajes al momento que están operando.

Además, desde la llegada del avión, un sábado, hasta el martes, que Pazmiño se decidió a revelar la presencia de la nave en el país, habían transcurrido los días suficientes para que el operativo del ministro investigador funcione. El ex jefe de Investigación del Ejército habló al darse cuenta que no se había producido acción alguna sobre esa avioneta.

La reacción de Serrano contra Pazmiño “que echó abajo el operativo” fue desproporcionada y altisonante. El periodista Gonzalo Rosero, de Radio Democracia, fue llamado por los organismos de seguridad del Estado solo por haber hecho una entrevista a Mario Pazmiño. Ahora, los revolucionarios van a prohibir al periodismo ecuatoriano hacer libremente su labor. ¿Ellos nos dirán a quién sí y a quién no entrevistar?

El país necesita recobrar su condición de territorio de accionar mínimo o esporádico de los involucrados en la mafia de la producción y del narco comercio. Necesita confiar y creer en un mayor cuidado, en un serio combate del Gobierno a una actividad tan nefasta como el narcotráfico. El ciudadano común, con actitudes como las de Serrano, que atacó a quien informa del hecho, va a dudar, va a reflexionar dos o tres veces antes de hacer una denuncia sobre la presencia y acciones de los narcotraficantes.

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