0
julio 17, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

El aeropuerto empieza su vida como una isla

No hay porqué hacer una telenovela del nombre escogido para el nuevo aeropuerto de Quito. La ciudadanía se pronunció por la vigencia del nombre Mariscal Antonio José de Sucre o, simplemente, Mariscal Sucre, que corresponde al personaje de mayor relieve en la lucha por la libertad del territorio ecuatoriano.

Entonces, la concejala Elizabeth Cabezas, al anunciar el nombre ganador, no hizo sino exteriorizar y ratificar los anhelos de miles de ciudadanos, de seis exalcaldes que ponderaron la dimensión histórica del héroe de la Independencia, del propio Presidente de la República.

La concejala hizo públicos los resultados entregados por la entidad Quito Honesto, la cual coordinó el segundo concurso para escoger el nombre del flamante aeropuerto de Quito, ubicado en la parroquia de Tababela.

A fin de que quede asentado para la historia, de acuerdo con las cifras entregadas el pasado 2 de julio por la entidad, 27.981 personas participaron en el concurso, de éstas, 15.048 se inclinaron por la opción Mariscal Sucre y 12.933 votaron por Ciudad Mitad del Mundo. No hay que olvidar que en una elección primaria, los nombres que fueron escogidos para el aeropuerto fueron Manuela Sáenz, Carlos Montúfar, Eugenio Espejo y Ciudad Mitad del Mundo, todos ellos respetables, pero que no podían reemplazar a la egregia figura del gran soldado de Pichincha y Ayacucho, Antonio José de Sucre.

Tras comprobar la aceptación del nombre para el nuevo aeropuerto, denominación que se traslada a Tababela, Cabezas agradeció a los ciudadanos que participaron en la votación y especialmente a quienes se sumaron a la propuesta de mantener el nombre de Mariscal Sucre a la nueva terminal aérea.

Todo esto sin necesidad de ponderar que tal votación o selección de nombre era innecesaria, puesto que desde el principio se pensó que iba a producirse la transición del nombre sin ningún ruido político.

Hay un tema que pasa a ser más importante que la exclusiva elección de un nombre. En este caso se trata del funcionamiento del flamante aeródromo capitalino, dado que está previsto que el 12 de octubre entre en operación.

Pensamos que en cuanto al operativo mismo de la zona aeroportuaria todo lo concerniente al perímetro aeroportuario va a ser normal, pero desde luego que hay un elemento que inquieta y es la falta de una vía expedita con la suficiente calidad de estructura, con la construcción visionaria para que viajeros, familiares y transporte por carretera se desenvuelvan con fluidez y normalidad.

Que no exista esa vía a pocos meses de la inauguración daría pie a la convicción de que esta inauguración se hace con una conveniencia electoral, politiquera.

El alcalde de Quito debería inaugurar el aeropuerto de Tababela ya cuando tenga todas las instalaciones y vías de conexión con los principales centros urbanos de su zona de influencia, principalmente Quito.

Ayer iniciaron los simulacros para probar los nuevos sistemas del aeropuerto, buscando que la rutina se parezca a la acción que va justamente a enfrentar el aeropuerto una vez que empiecen las operaciones.

Se conoce que con 120 voluntarios empezó una serie de maniobras de 16 salidas y 4 llegadas de vuelos comerciales nacionales con 1.500 equipajes.

Según el presidente de Quiport, Philip Baril, concesionaria de la nueva terminal aérea, hasta octubre se realizarán dos simulacros por día. Estos simulacros también deberían considerar el movimiento en el entorno aeroportuario, es decir en las vías que conectan Quito-Tababela o Cayambe-Tababela.

Para muchos, constituye un atropello e inclusive una burla anticiparse en la inauguración de una obra sin que esté realmente culminada.

Se calcula que ninguna carretera estará terminada antes de finales de 2013, lo cual significa que por intereses de diversa índole, pero todos relacionados con la rentabilidad para el concesionario y el Municipio, los usuarios serán sometidos a un engaño sobre la capacidad de acceso al aeropuerto, con el consiguiente maltrato.

Es posible que sea una jugada política del burgomaestre, hacer una inauguración cuando arranca la campaña por las dignidades 2013-2017, pero sin duda Barrera debe medir las consecuencias, porque una vez inaugurado hay que responder a la rutina normal del aeropuerto que debe corresponder a cualquiera de una ciudad grande.

Se desconoce porqué se dejó sin efecto la licitación para la vía Collas (la más corta y práctica entre Quito y el aeropuerto), que tuvo una iniciativa del anterior alcalde (Paco Moncayo), cuyas condiciones fueron consultadas con el nuevo alcalde y cuyo financiamiento había sido aprobado por la Corporación Andina de Fomento, CAF.

A estas alturas, cuando el alcalde actual tiene en consideración llevar adelante una inauguración histórica del aeropuerto, no puede producirse el juego del desentendimiento entre los principales de las dos administraciones quiteñas, anterior y actual.

El abandono a un proyecto, la demora de una licitación, la falta de voluntad política (nos referimos siempre a la vía Collas) no harán sino convertir al nuevo aeropuerto en una isla. Habrá pocas rutas para acceder a ella.

Click to share thisClick to share this