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marzo 2, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Ecuador frente a la crisis del chavismo

A diferencia del Gobierno, un ecuatoriano, Blasco Peñaherrera (foto), ex vicepresidente del Ecuador, se ha atrevido a considerar ilegítimo al Gobierno que preside Nicolás Maduro, a cuenta de que “ya mismo retorna el Comandante Chávez”.

La identidad que tiene Ecuador con Venezuela a través de su historia, sus héroes, su pueblo, su idioma y su cercanía en el continente, le da lugar a estar preocupado por la suerte que tiene el hermano pueblo, al que amenaza una guerra civil. Guerra que nace de la ambición, del desconocimiento de las acciones legítimas que se originan en el respeto a la Constitución.

Una información difundida por la agencia española EFE da a conocer que el presidente de Ecuador,Rafael Correa, sostuvo el miércoles (20 de febrero) que probablemente visitará a su homólogo venezolano, Hugo Chávez, que está internado en un hospital de Caracas.

Correa dijo que devolvió una llamada al vicepresidente venezolano Nicolás Maduro, en la cual le indicó que Chávez "se está recuperando, que el tratamiento es fuerte".

En este punto, los lectores deben prestar atención: El mandatario ecuatoriano le preguntó al vicepresidente venezolano si ir a visitarle al Comandante Chávez sería "una ayuda o un estorbo", pues "en estas cosas hay que ser muy delicado, porque muchas veces uno estorba, en lugar de apoyar", pero Maduro le indicó que "de ninguna manera" causaría inconvenientes.

"Así que, muy probablemente, en los próximos días o semanas iremos a visitar a ese querido amigo, Hugo Chávez", manifestó Correa en una rueda de prensa con periodistas extranjeros.

Cuando ocurrió este abierto diálogo entre Rafa y el presunto delfín de Hugo resulta que coincidía con la fecha que intentó visitar el presidente boliviano Evo Morales al mismo Hugo Chávez. No pudo hacerlo, pues “amablemente” Maduro y Cabello se lo impidieron, como ya ocurrió en Cuba.

De pronto, también ha ocurrido algo: el presidente Correa tampoco habla de querer ir a visitar a Hugo Chávez, pese a que ha transcurrido más de una semana de su oferta de llegar a ver cómo se encuentra el amigo.

Hay que agregar que Correa también estuvo en La Habana dispuesto a franquear las puertas del Cimeq, que tanto para él como para Evo, para los presidentes de Uruguay, Argentina y Nicaragua, al igual que para el ex presidente de Brasil, Lula da Silva ha ocurrido. Las puertas han sido infranqueables, hay un secretismo que lleva a especulaciones diversas, algunas de ellas realmente radicales. Estas especulaciones están descritas en forma periodística y si se quiere culta en los artículos de El Nacional, El Universal y otros diarios llaneros. Pero en los mismos diarios, especialmente en el sistema digital se expresan foristas que representan a la voz del pueblo.

Unos dicen que Hugo Chávez está esperando el límite de la paciencia venezolana para aparecer vivo como Lázaro “por algo difunden que está aferrado a Jesucristo”. Inclusive un presunto empleado del Cimeq habló de aquello, pero a estas horas Cuba, que estuvo involucrada por ser el país anfitrión del enfermo grave, ya sacó de sus manos la responsabilidad sobre la salvación o muerte de Hugo Chávez.

Los del otro extremo señalan en cambio que el Comandante ya está muerto, en una congeladora, esto “para que sea de utilidad a los beneficiarios de su muerte, pues mientras más se tarde la difusión de la terrible noticia de este final, más tiempo tiene Nicolás Maduro para posicionarse”.

Pero también la prensa internacional ha jugado un papel importante en las inquietudes y el pensamiento de venezolanos y, en general, latinoamericanos y españoles. Por ejemplo, el artículo del ABC, de la primera semana de enero, en el que se da a conocer que los médicos ya informaron a los familiares de Hugo Chávez de que se hallaba en una fase irreversible, fue determinante para que una mayoría esté convencida sobre las deplorables condiciones vitales de Hugo Chávez.

El periódico hace una precisión: “El presidente venezolano entró en fase de muerte cerebral el 30 de diciembre”. Entonces, todo el público, venezolano y de fuera del territorio llanero, maneja esta fecha como un punto de partida para presionar a Nicolás Maduro.

Han transcurrido 80 días sin señales de vida del Mandatario venezolano, al margen de esa foto en la que está rodeado por sus hijas y que de ninguna manera representa a un hombre con capacidad para gobernar un país.

En medio de todo esto, jamás se ha visto un gobernante o aspirante de gobernante tan mentiroso como Maduro. Tras haber dicho que “más temprano que tarde estará aquí para juntarse con su amado pueblo”, ahora su discurso ha ido cambiando y dice que “Chávez está enfermo por atender las necesidades del Pueblo”.

Esta declaración absurda, realizada ayer, 28 de febrero, lo dice el mismo hombre que se atrevió a asegurar que Hugo Chávez, en su grave estado, realizó el viernes un gabinete de cinco horas. No sé si haya un venezolano que crea ese embuste.

Pero el caso es que Ecuador, más allá de un cómplice olvido de Rafael Correa (que ya no habla de visitar a Hugo), no está silencioso. Un hombre público, el ya citado Blasco Peñaherrera Padilla, ex vicepresidente del Ecuador, calificó a Nicolás Maduro y al presidente del Congreso venezolano, Diosdado Cabello, como "seres sobrenaturales, que dialogan con el más allá, con un muerto", en una entrevista en Radio Visión.

Una forma muy clara de dar por sentada su incredulidad por las diarias noticias que nos entregan los beneficiarios de la desaparición de Chavez, sobre la presunta condición de éste. Creemos que muchos ecuatorianos comparten la hipótesis de que Hugo Chávez ya no está para regresar a Miraflores.

El presidente Correa, si es que fue un leal chavista debe sumarse a las voces que piden saber la verdad sobre el Comandante, por dura que sea.

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