0
mayo 24, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Derroche en propaganda y persecución gratuita

Pobre nuestro amado Presidente, cómo gasta en propaganda (la plata del erario nacional), como realiza cadenas para convencernos de las bondades de sus correazos, cómo imprime periódicos para vendernos la idea, para comprarnos la voluntad, y sacar adelante el gran proyecto de nuevas ovejas para su rebaño.

Esto es relativamente fácil, los ciudadanos que están convencidos que el 30-S tan bizarro caballero estaba secuestrado, seguramente tras el nuevo baño de versiones oficialistas (El Ciudadano anuncia en su portada que imprime 150 mil ejemplares cada edición quincenal) no solo estarán convencidos sino que su dogma primero al levantarse será invocar porque a su Presidente no le pase nada, no le vuelvan a molestar ni los rebeldes ni los yasunidos, ni los perseguidos por su infalible justicia, donde los jueces son pura venia, pura acción inmediata, sabrán lo que hay que hacer cuando el economista rey solo anuncie que el “Kléber Jiménez es un criminal, porque se atrevió a sospechar que el intocable no estaba secuestrado”.

Ahora mismo, la Revolución Ciudadana decidió perseguir por encima de los territorios autónomos y los no contactados al asambleísta amazónico que se atrevió a enarbolar aquello que ya lo han sospechado miles, muchos miles de ecuatorianos, que la noche del 30-S no debieron ocurrir las terribles muertes de distinguidos uniformados. Muchos que comparten tan democrática opinión prefieren callar porque sino terminarán en las mazmorras, como ha ocurrido con Fernando Balda, Galo Lara, Fernando Villavicencio, César Carrión, Fidel Araujo y otros.

Tener la tesis de que no estaba secuestrado no es un delito señor Presidente. Pienso que en Ecuador, uno de cada dos compatriotas desconfía de su versión. Por ejemplo, muchos consideramos que Lucio Gutiérrez fue incapaz de ordenar su secuestro como usted lo dijo cuantas veces, pero él desaprovechó la oportunidad de convertirse en su rival.

Usted, gran poseedor de la verdad, no ha contestado quién dio la orden para atacar el Hospital de la Policía, lo que sí recordamos es que desde el mediodía ya andaba dando discursos de hombre que salió de un grave trance y que estaba rodeado de sus leales en el hospital de la Policía. Más aún, desocuparon un piso entero para que el séquito del rey lo ocupe “sin reservas” y pueda sesionar “reservadamente”. No sabemos a quién se le ocurrió la brillante idea de un rescate estilo hollywoodesco, pero el mismo tuvo tanto de artificial que no llegó a impresionarnos y menos cuando llegó la hora del discurso triunfal en la Plaza Grande pasadas las ocho de la noche.

La Policía, con la anuencia de muchos jefes, que no se atreven a desafiar al Poder, quedó como la traidora “de la Patria”, y además de traidora como sumisa a Lucio Gutiérrez, lo que no se sabía es que el coronel se hallaba en Brasil, a donde asistía como observador de las elecciones.

Y la persecución a los que se atrevieron a tener el mínimo protagonismo desde la oposición en el 30-S no ha terminado. Hasta ahora hay un desfile de personajes que tienen que esclarecer su involucramiento en los actos que llevaron a que su majestad tenga un rescate cruento.

Los grandes investigadores que tiene ahora la Justicia Nacional, deberían ya tener la el peritaje de las supuestas llamadas telefónicas, el cruce de llamadas como se dice, entre Quito y Brasil, porque no me van a decir que el líder de la Conspiración no estuvo monitoreando sobre “el plagio a su archirrival”.

También debe haber un resultado del informe sobre la existencia o no de la pistola - cámara fotográfica que presuntamente dio Fidel Araujo al “testigo protegido” que dice que le quiso pagar para que mate al Presidente.

Por otro lado, se observa que nuestro Mandatario está a punto de desmayarse en la entrada del Hospital de la Policía. Unos cuatro esforzados guardaespaldas o tal vez gente de confianza del Presidente lo llevan cargado hacia el interior del Hospital. ¿En qué momento sus leales fueron expulsados y le confinaron al Presidente a una habitación bajo llave y declarándole de propiedad de los policías secuestradores?

Estos tres casos gozan de la calificación de absurdos para quienes vemos este escenario sin dejarnos llevar por la millonaria propaganda oficial.

Absurdos porque hasta ahora Lucio Gutiérrez no ha podido ser probado como director intelectual de la orquestación macabra que significa el supuesto secuestro. Es más, le dejaron participar como candidato Presidencial, un postulante de bajo perfil y que sospechosamente no hizo esfuerzo alguno por probar su inocencia (de la que creemos, mas al parecer él piensa que con solo decirlo la prensa es suficiente).

Hasta ahora no nos dicen cuál es el tal testigo protegido. Se llegó a insinuar que era un preso, al que darían su libertad a cambio de su versión peregrina. Pero no creemos que soltar rumores es la salida. Cuál es ese testigo protegido y ¿cómo es que el supuesto autor intelectual de un intento de magnicidio es incapaz de explicar de dónde surgió su versión de que hay una pistola cámara fotográfica?

En cuanto a los guardaespaldas del Presidente, ellos transitan libremente teniéndole en andas, pero jamás se supo que luego les hayan expulsado del hospital, como tampoco se supo que a los ministros del gobierno revolucionario les hayan prohibido la entrada al Hospital.

A las 13:21 Correa firmó el decreto de estado de excepción, desde las instalaciones del Hospital de la Policía. Los ministros andaban dando discursos a placer. Inclusive tres de ellos, Vinicio Alvarado, Alexis Mera y Freddy Ehlers, correístas reconocibles a toda prueba, dijeron que el Presidente estaba mandando en el país. Mera, secretario jurídico de la Presidencia, durante la cadena oficial dijo, a las 14:23: “el Presidente va a venir a Carondelet; en este momento está bajo cuidado médico…”.

A las 15:11 Vinicio Alvarado, secretario de la Administración dijo en Ecuador TV: “Hay que diferenciar algo, aquí no tenemos un estado de conmoción social… simplemente hay una demanda puntual de una institución del Estado, de un grupo que no está de acuerdo con una medida administrativa… Aquí hay un Estado de derecho funcionando”.

A las 18:03 Freddy Ehlers, ministro de Turismo, también en Ecuador TV, dijo: “Acabo de hablar con Gustavo Jalkh (Ministro del Interior) que está junto al Presidente… El Presidente Rafael Correa está comandando la Nación desde el lugar en donde se encuentra este momento (Hospital de la Policía), está disponiendo todo lo que se debe hacer y actuar”.

Me creo que Rafael Correa si no enrojece ante los ciudadanos que nos mantenemos que no hubo secuestro, sí lo hará ante Vinicio Alvarado, Freddy Ehlers y Alexis Mera. Ellos saben que hay persecuciones gratuitas.

Click to share thisClick to share this