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julio 18, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Cuba, el contacto norcoreano para adquirir armas

El futuro de la paz depende del intercambio de productos que sirvan para el desarrollo y la actividad alimenticia, industrial, cultural, deportiva y turística de los países. El comercio de las armas solo sirve para atentar contra la armonía y la inseguridad de la humanidad.

No se puede menos que llegar a una conclusión desafortunada cuando queda expuesta una verdad: “Cuba representa en Occidente el contacto con Norcorea”, al haber intentado llevar el barco Chong Chon Gan, desde Cuba armamento para el país asiático. No se puede descartar que tales armas no sean exactamente cubanas, pero desde luego que son cubanos los que se han prestado para la nefasta comercialización.

En el ámbito del continente americano ha sido mínima la relación que se ha hecho pública entre los países de la Región y Corea del Norte. Se ha esbozado alguna tibia simpatía de Venezuela por ese misterioso país que dirige un inexperto dedicado a sembrar incertidumbre en el extremo oriente. Se ha sospechado, sin llegar a confirmar, que los países del ALBA y, por supuesto Cuba, miran con simpatía el acontecer político de Pyong Yang y estarían a favor de una apertura, pero ninguno de los socios se ha pronunciado de una manera inobjetable y públicamente sobre las políticas extremistas de Kim Jong-un.

Por principio, creemos que las relaciones entre los pueblos deben profundizarse, no estamos satanizando porque sí la amistad entre el país caribeño y el del extremo oriente asiático. El momento ideal de la humanidad se dará cuando reconozcamos todos el valor de todos los pueblos en la diversidad de sus culturas, costumbres, religiones, banderas. Nuestra crítica va a la actividad armamentística, a la final una carrera que contribuye al atraso de los pueblos y, sobretodo, a la pérdida invalorable de vidas humanas.

Cuba se mantiene al momento como el único país que ha destapado su condición de pro coreano. Hay que recordar que establecieron relaciones diplomáticas desde el 29 de agosto de 1960 (más de medio siglo de contacto a nivel de gobiernos). A inicios de este mes, una delegación militar norcoreana, encabezada por el general de Ejército Kim Kyok Sik (Foto con Raúl Castro), jefe del Estado Mayor del Ejército Popular de Corea Democrática, visitó Cuba

Al ser detenido en aguas panameñas el barco carguero que venía de Cuba e iba para Corea del Norte, se reveló que portaba una importante carga armamentística, aunque el producto que se declaró como el que se exportaba a Pyong Yang era azúcar (220 mil quintales).

Una acción del Gobierno, los militares y la policía del Itsmo, con intervención del mismo presidente panameño Ricardo Martinelli, echó por tierra los intentos de llegar a Corea del Norte con el cargamento letal y se descubrió un nexo entre dos países militarizados, con el peligro consiguiente de propagar la actividad bélica. El comercio del azúcar solo era una máscara, al tener el barco oculto en sus entrañas misiles de importante alcance.

Tanto el capitán de la nave como los 35 tripulantes, pusieron fuerte resistencia a las autoridades antes de ser detenidos.

No nos interesa ahondar en el acierto o la falla del régimen castrista de mantener o no su nexo con la éjida de Kim Jong-un. Condenamos la posibilidad de que esa amistad signifique perturbar la paz de los vecinos de Corea del Norte. Especialmente a través de una agresión a Seúl. Es mejor que ningún mandatario de nuestra Región quede expuesto como uno de los propiciadores del armamentismo y de una potencial pirotecnia en el Asia.

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