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febrero 9, 2015 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Cuatro helicópteros caídos y un General asesinado

El Gobierno hizo una mala adquisición al comprar helicópteros Dhruv de la India que estaban en estado deplorable. Lo advirtió el General Jorge Gabela, ex comandante de la FAE, una advertencia que según sus propias denuncias, le llevó a ser perseguido por acciones tipo comando, al margen que fue amenazado públicamente por su sucesor, el comandante de la FAE general Rodrigo Bohóquez.

No quisiéramos mezclar maquiavélicamente dos hechos claramente marcados, como la caída de los helicópteros con el crimen del que fue víctima el denunciante de “un negociado” que hasta ahora no termina de investigarse, pero hay elementos sintomáticos que relacionan estos hechos.

Como ratificación del conocimiento que tenía el General Gabela de la dudosa calidad de las naves adquiridas (estudió minuciosamente la documentación que las naves tenían y su tiempo de servicio), cuatro de los siete helicópteros han caído desde el año 2009, es decir en pleno auge de la incomparable etapa de la revolución ciudadana: el primero cayó en Quito; luego en Huigra; en Chongón y en Tena.

El general Gabela fue asesinado la madrugada del 5 de Julio de 2011 con un tiro por un sujeto que ingresó a su propiedad cuando le abría la puerta a su hija Sofía. En una “investigación” gubernamental que fue tajantemente rechazada por la familia el ex Ministro del Interior, Alfredo Vera Arrata culpó del crimen a la delincuencia común, pues “intentaron robarle”.

Esta deducción fue rotundamente rechazada por la viuda, Patricia Ochoa de Gabela, pues la familia vio que el sujeto “le disparó y se retiró luego de cumplir su cometido, no hubo intento alguno de robo y más bien fue una operación característica del sicariato”.

De esta tesis sí se hizo eco el ministro del Interior José Serrano, pero su posición no fue difundida con la fuerza que se hizo con la “lectura de Vera Arrata”. Una investigación posterior llevó a inculpar a los ocupantes de un Tucson, de cuyo interior habría salido el asesino. Hay cuatro elementos que están tras las rejas, la señora Patricia Ochoa viuda de Gabela cree que “sí están presos los culpables del disparo, autores materiales del crimen, pero no hay esfuerzo alguno por establecer la identidad de los que actuaron como autores intelectuales del asesinato.

Ahora, el Ministerio de Defensa ha tomado una nueva posición “no descarta una demanda por los Dhruv”. Eso significa que dan la razón al general Gabela, ¿por qué haber atacado y eliminado a un alto oficial que con años de experiencia y habiendo tenido en sus manos los documentos que le llevaron a desconfiar de esas naves, supo advertir que el Ecuador no pague por la chatarra?

El negocio se hizo a ultranza y el tiempo determinó que las naves no tenían la calidad para estar a la altura de la modernización que promociona la revolución ciudadana. Es decir, carreteras de primer orden, universidades flamantes y helicópteros de cuarta categoría.

Cuando se cumplió un año del crimen, la viuda dijo a la prensa nacional: si bien no tengo pruebas, las evidencias y mi corazón me señalan que se trata de un crimen de Estado y que la muerte de mi esposo se debe a que se oponía a la compra de los helicópteros Dhruv de origen indio (Diario El Comercio, 6 de Julio de 2012).

Las más de las veces nos guiamos por las páginas de periodismo independiente, que no tiene relación con las apologías de El Telégrafo y El Ciudadano. En Ecuavisa, Patricia Ochoa dijo: “El Presidente Correa se comprometió a hacer una profunda investigación, que sigo esperando”. Precisamente por no ser complacientes con el poder, El Comercio, Ecuavisa y otros medios que respetan el derecho del público a la información, sean inculpados como “medios corruptos”.

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