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diciembre 2, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Cuando estés débil, regala “show”

Los diarios ecuatorianos reseñaron el día domingo que la sabatina de Guayllabamba estuvo “espectacular”. Y para dar más luces sobre el acontecimiento señalan que el insoportable estuvo acompañado de artistas populares, que fueron los que se llevaron el aplauso, porque el Rafa ya parece el pan de todos los días y, en adversas circunstancias, a veces es bueno matizar con shows que puedan engañar a los incautos sobre el intento de hacer parecer al país, a su gobierno, en lugares del buen vivir.

Que el gobierno es lugar del buen vivir nadie lo duda, ¿en qué otro oficio iba el aprovechado a tener las gangas de las que goza en Carondelet?: viajes fastuosos, guardias pretorianas a su servicio, comidas opíparas, medios de comunicación dispuestos a demostrar que siempre tiene la razón, intercambios palaciegos con sus congéneres de Venezuela, Siria, Corea del Norte, Bielorrusia, Bolivia, Nicaragua.

Este buen hombre que ayer nos prometió que había Constitución perfecta, ahora la llena de enmiendas, y la Corte Constitucional, como si se prestara a una acción de la Cosa Nostra, a través de una sesión realizada en algún lugar de la Costa, acepta todas estas reformas sin una Consulta Popular, sin una Constituyente, sin demostrar que su “estudio” se acerca a la defensa de la Constitución, siendo que más bien se aleja de ella, es decir es cómplice de una verdadera violación de la carta magna, al declarar como si tal cosa que su jefe es merecedor de elección indefinida.

Decíamos que ahora el brillante publicista (perdón, brillante publicitado) ha decidido recurrir a los recursos de Abdalá y Hugo, sus maestros. Es que Bucaram y Chávez, los magos del populismo en cuanto a sainete eran magistrales, capaces de ellos mismos convertirse en los intérpretes estelares. De esta manera, de este mismo modo, la sabatina 400, estuvo sazonada con las canciones de cinco o seis artistas que, desde luego, con profesionalismo (aunque uno de ellos estaba vestido de verde flex y parecía un loro elegante), hicieron lo suyo y se retiraron, es decir se ganaron el afecto del respetable, aparte del cheque revolucionario. No me vayan a decir que cantaron por amor al Rafa, porque eso no existe, salvo que entre ellos, aparte del tecnocumbiero verde flex, regale su arte a la política sin interés.

Podemos afirmar que la sabatina 400 pasará a la historia. Buenas canciones y un discurso florido en el que volvió a insinuar que vienen tiempos difíciles. Pero, cómo no van a venir tiempos difíciles si el mano abierta creyó que el petróleo iba a estar por siempre a 100 dólares y lejos de ahorrar para los días de vacas flacas se dedicó a derrochar, no solo con visitas a sus compadres, acompañados de comitivas selectas, sino que multiplicó ministerios, multiplicó la publicidad, firmó contratos sin licitación (¿qué licitación ganó Fabricio Correa?), multiplicó las persecuciones a todos aquellos que signifiquen un peligro para él. Multiplicó su poder, convirtiendo al CNE, al Parlamento, a la Corte Constitucional, a la Función Judicial, en poderes de su bolsillo. Grande, Rafa.

Pese a esta pretensión, de demostrarnos que el buen vivir continúa, esta mutación de la sabatina, nos lleva a pensar que el insoportable admite que está débil y que le toca dar, a falta de pan, un poco de circo y fantasía. ¡Oh, qué lindas canciones! Por mi parte, ya estoy olvidado de los problemas. Bien pueden decir misa los de la oposición, en cuanto a mí se refiere, pongan el sánduche y la cola, suficiente. A mover el esqueleto.

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