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junio 26, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Correa y el incorregible culto a la bipolaridad

Ecuador tiene un Gobierno de espíritu bipolar. Por un lado, no admite que la prensa nacional tenga independencia crítica y menos aún que alguien del círculo gubernamental filtre datos sobre determinados errores de las filas oficiales, es decir errores domésticos. Por ejemplo la forma cómo se hizo el préstamo al argentino Gastón Duzac dio lugar a que se sancione a una alta funcionaria del banco Central, todo porque su honestidad permitió advertir cuál fue el funcionario gobiernista que aprobó un crédito fraguado con crédito del propio país, es decir presentando bienes del fideicomiso “No más impunidad”.

Por otro lado, habla de libertad y soberanía, para decidir la protección del Ecuador a quienes a su vez representan igual o mayores daños para un país que él considera “No amigo”. Por ejemplo, cuando el filtrador de esas versiones se llama Edward Snowden, el “informante” que es buscado por su país por ser considerado una amenaza para la seguridad nacional.

No sabemos lo que cueste la actitud antiamericana de Correa, pero desde luego su posición “soberana” debe ser bien meditada antes de conceder asilo al estadounidense Edward Snowden, ya que no se descarta que Estados Unidos llegue a pasarle la factura a través de la caducación de la Ley de Preferencias Arancelarias (ATPDEA).

Para el diario The Washington Post la predisposición de Ecuador para refugiar a Snowden equivale a un "cínico doble estándar" por el lado de nuestro Gobierno que, a su vez, busca acallar a la prensa crítica ecuatoriana.

El rotativo estadounidense precisó que durante sus años de Gobierno (seis) “Correa ha llevado a cabo una campaña contra Estados Unidos mientras su país se beneficia por la ATPDEA, la cual permite el ingreso al mercado estadunidense de exportaciones ecuatorianas exentas de cargas arancelarias”. Sobre el aplazamiento de la suspensión de este beneficio se ha hablado mucho, en tanto los mismos Correa y Patiño (el canciller del Ecuador) hablaron hace no mucho que “no tenemos problemas en normalizar las relaciones con los Estados Unidos”

El influyente diario de la capital estadounidense agrega que unos 400 mil empleos en Ecuador dependen en alguna medida de este comercio que beneficia sólo a una parte ya que los productos estadounidenses que se exportan a ese país pagan gravámenes.

"Las preferencias van a expirar el próximo año a menos que sean renovadas por el Congreso, y si Correa da asilo a Snowden, habrá una forma fácil demostrarle que hostigar a los yanquis tiene un precio", sentenció el periódico.

Para el Post, la forma como se facilita la carga antinorteamericana del australiano Julian Assange, que está en condición de refugiado en la embajada de Ecuador, y la rápida disposición mostrada por Ecuador para dar refugio a Snowden tiene un trasfondo político que borda en el cinismo.

Para Estados Unidos es evidente que Correa busca tomar el lugar dejado por el fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez, como "el prominente demagogo anti Estados Unidos del hemisferio". Grave, quién iba a decirlo, ¿tal vez se dio cuenta que el venezolano Maduro no tiene ningún peso, más allá de su humanidad rechoncha y su pensamiento lleno de alucinaciones?

Sin embargo, también tiene un costo político de gran visibilidad externa el dar asilo a Snowden: ayudaría a confirmar la percepción internacional de Ecuador, que bajo el gobierno de Correa ha llevado a cabo una intensa campaña de abierto hostigamiento contra la prensa crítica de su país.

Correa ya no puede esconder su espíritu anti libertad de pensamiento. Es, como ya lo propuso Chávez en su política de represión a la prensa, uno de los jefes de Gobierno que ha buscado "destruir" la relatoría especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), molesto por la defensa de este organismo a la prensa acosada por su gobierno.

Justo cuando Correa estrena la "ley mordaza", considerada "el más serio retroceso a la libertad de expresión en Latinoamérica", él quiere la impunidad para Snowden, que a su vez es el infidente de la política interna de su país.

"Si Snowden hubiera hecho esta filtración en Ecuador, no sólo él sino los periodistas que hubieran recibido su información estarían sujetos de inmediato a sanciones económicas, seguida de un proceso judicial" , dijo el Washington Post. Bueno, eso de las sanciones económicas al parecer ya han hecho “famoso” a Correa fuera de nuestras fronteras, pero eso del proceso judicial, hay que aclarar que hasta ahora esperamos que haya el debido proceso judicial en los casos que el soberano gobernante decide seguir un juicio. No hay que olvidar que su caballo de batalla durante la Consulta Popular fue: “voy meter las manos en la Justicia”. Algo que suele cumplir, para azote de los que son sometidos a sus juicios.

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