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julio 25, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Correa – Bucaram, pacto que sale a la luz

No se crea que el gobierno de las manos limpias tiene todo a la vista y a la orden del “soberano”. Cada vez emerge la convicción de que tiene mucho de escondido y mucho de componenda.

De allí que la revelación de Dalo Bucaram de que en el año 2009 su partido no puso un presidenciable por un acuerdo Alianza País-PRE, más aún por petición del Presidente de le República deja en claro que hay muchos temas que necesita procesar el elector.

El roldosismo no es un partido que se preocupe en darse las vueltas sobre algo que necesita y, a través de su asambleísta Abdalá Bucaram Pulley, ha señalado claramente que piensa postular a su principal líder para el solio presidencial ecuatoriano.

El tema escandaliza por el lado de los acuerdos que ha ido tranzando el político al que muchos consideraban “diferente” al de la vieja partidocracia, Rafael Correa, quien al haber acordado el no retorno y el no lanzamiento del líder populista estaba demostrando el temor que le inspira este político, algo que los adictos al correísmo no conciben.

Un supuesto vacío en la Ley daría lugar a que el ex mandatario Abdalá Bucaram Ortiz pueda inscribir su candidatura presidencial para el período 2013-2017.

Los roldosistas colocan en el tablero una bola de fuego, pues es claro que el Presiente teme quemarse y que la oposición tampoco quiere involucrarse, ya que en el pasado justamente fue Sociedad Patriótica la que lo trajo desde Panamá y terminó con las maletas fuera de Carondelet.

Lo que llama la atención es por qué Correa satanizó en el pasado una reunión PRE-PSP y él mismo ha incurrido en un pacto PRE-AP (Alianza País), pulverizando el sentido de ética que él pretendía darle a la nueva política. Es posible inclusive que el roldosismo haga otras revelaciones, puesto que se le siente dispuesto a jugarse en todas las instancias por la carta de libertad de su bandera política, Abdalá Bucaram, que a CNN le dijo que “si mi partido quiere postularme, pues voy a postularme para la Presidencia de la República”.

El propio hijo del ex Presidente, el asambleísta Abdalá Bucaram Pulley, con papeles en mano encontró la salida a la posibilidad de esa postulación, pues según la Constitución de Montecristi “solo están impedidos de candidatizarse aquellos ciudadanos que tienen sentencia ejecutoriada”.

Este descubrimiento por supuesto que es nuevo para el conocimiento de la gran mayoría de ecuatorianos e hilando fino podría decirse que el grueso de enjuiciados del país, sea en el caso de robos, violaciones o inclusive acusación de narcotráfico, carecen de esa prohibición, pues no tienen sentencia ejecutoriada.

Desde luego, no vamos a creer que, si nos referimos a delincuentes, la ciudadanía llegue a tanto como para postular a cualquier sujeto descalificado a la primera magistratura del país, pero el caso Abdalá Bucaram permite descubrir ese boquete, que es el vacío de la Ley.

Tenemos que considerar este caso desde tres ópticas: 1) la de los roldosistas, que no solo colocan a su líder como un perseguido político, sino que consideran es un hombre al que se le arrebató ilegítimamente el poder.

2) La perspectiva opuesta, que viene por el lado de los socialcristianos y los socialdemócratas (los de la Izquierda Democrática), señala que consideran a Bucaram como un hombre peligroso, de allí que reaviven los temas del presunto peculado en el caso Mochila escolar, pese a que ese gasto no estuvo a su cargo.

3) Una óptica con crecientes opciones corresponde a la de ecuatorianos que miran fríamente estos hechos y que saben que las exageraciones socialcristianas y socialdemócratas efectivamente son posiciones de enemigos políticos que en el pasado reciente utilizaron la persecución judicial para poner a través de un caso, que a nuestro entender no reviste una mayor gravedad que la que quieren dar todos aquellos que ahora son justamente partidos en decadencia (PSC) o desaparecidos (ID).

Si es que no hay temores ancestrales, a Bucaram hay que ganarle en las urnas y no valerse de la persecución judicial para eliminarle. Lo otro, que Correa y él hayan pactado solo es parte de la vieja política que sigue viva. Corresponde al mismo Correa aclarar ante sus seguidores sobre el “convenio secreto”.

La gente, que no creyó al Mono Jojoy cuando dijo espontáneamente “que la Farc aportó con la campaña de Correa”, tiene que saber que su “Presidente sucesor de Alfaro” es de carne y hueso, que ama el poder (quiere segunda reelección), el dinero (intentó amasar USD 40 millones), los acuerdos (con los diputados de los manteles, con los roldosistas, con los organismos de control, con la Justicia).

No somos augures especializados, pero por la forma decidida que los Bucaram encararon la entrevista de la CNN, nos tememos que el “Loco que Ama” va a ingresar de nuevo por las tranqueras, y que ni el correísmo podrá parar sus ganas de tarima.

En el mapa electoral no va a dejar de sentirse un sismo. Las campañas que salen con abolladuras si ingresa en la lid Bucaram son justamente las de Correa y Gutiérrez, que están en el mismo o parecido espacio. Guillermo Lasso va a sufrir una pequeña remezón que no tendrá el efecto de absorber a sus votantes, como sentirán los anteriores.

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