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marzo 12, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Contradictorio y Bipolar

Un personaje que se ha desmentido a sí mismo con sus acciones es el que decide botar al tacho su palabra, para meterse en la aventura de “eterno presidenciable”. ¿Qué es un invento lo de la palabra devaluada? No solamente por casos como el 30-S o Chucky Seven, que ciertamente fueron graves, sino por pequeños detalles que configuran su personalidad.

Claramente recordamos que a menos de un año de llegar a ser Gobierno Rafael Correa, allá por 2008, dijo que no iba a usufructuar varios medios, entre ellos las señales de Gama TV y TC Televisión, que su Gobierno incautó a los Isaías. Remontándonos a las elecciones de 2007, días antes de la segunda vuelta, también recordamos que pidió el apoyo “del coronel Gutiérrez, nosotros tenemos similares electorados y ya que Gilmar quedó tercero sería bueno que usted (Lucio Gutiérrez) se pronuncie a favor de una candidatura progresista”. Por ese entonces la palabra de Correa era la de un político nuevo y por lo tanto merecía crédito.

También recordamos su reacción ante la denuncia de que Fabricio Correa Delgado (su hermano), había firmado contratos con el Estado. Dijo: “¿Y qué con esos contratos? ¿Acaso por eso mi hermano es un Bill Gates?

Resulta que su gobierno es el gran beneficiario de los medios incautados a los Isaías y él personalmente usufructa cotidianamente la señal de canales y emisoras, con periodistas dedicados a hacer publirreportajes de las grandes obras gubernamentales y especialmente el culto a la imagen de este ser admirable que se llama Rafael Correa, medios que no se paran en mientes para informar de la perspectiva de hinchas del partido de Gobierno o beneficiarios del bono de la dignidad, es decir estómagos agradecidos que nunca podrían atreverse a cuestionar la mínima obra del señor presidente.

También resulta que tan pronto llegó al poder decidió captar todas las bases de la centroizquierda y para ello hizo tabla rasa de los Gutiérrez, de los líderes de Pachakutik, de los socialistas. Estos últimos y varios de los Pachakutik todavía siguen adheridos al “proyecto”, al “líder” y no les importa algunos episodios humillantes.

Sobre la denuncia realizada respecto a los nexos Gobierno y negocios familiares de los Correa, el bipolar se indigna y decide inclusive lanzar denuestos contra su hermano, porque resulta que “nada sabía de que había firmado tales millonarios contratos”.

No puede ser que se burle de la inteligencia media de cualquier ecuatoriano, ¿Qué no sabía un Presidente que sigue al detalle los movimientos contractuales que sobrepasan el millón de dólares? No es nuestra obligación creerle y si usted le creyó, remóntese a los medios de comunicación que cubrieron su primera reacción.

Y si usted es de aquellos que dicen: “Bueno, no importa que haga sus negocios con tal de que haga obras”, permítame decirle que ese no es un termómetro de ciudadanía ética. Menos todavía debe servir la denuncia para que el gobernante se lance a perseguir a los que investigaron a su hermano.

Bueno, recientemente le escuchamos asegurar que él no se lanzará a la reelección, “y cuando termine mi mandato cogeré mi mochila e iré con Miguelito a hacer recorridos (por Europa y no sé cuál otras locaciones más). Gran escena el padre que ha logrado alto poder tomándose un descanso con su hijo, muy aceptable.

Más resulta que en estos días ha agitado las aguas con “una sincera confesión”, está pensando seriamente en reelegirse. No hace nada mal cualquier gobernante que quiere reelegirse, pero lo que pasa es que él ya se reeligió (y dos veces). Su maravillosa constitución le permitió investirse con el poder por tres veces. Pero, esa misma constitución que él juró respetar y a la que ya le ha dado varios empellones, cuando hizo una consulta popular con temas propios de un referendum, ahora le quiere dar un empujón hacia cualquier vacío, con solo la anuncia de sus 104 asambleístas ya dizque quiere la carta blanca para ser el eterno candidato… desde el poder. Es decir, ya se ve como Stroessner, Castro, Somoza. ¿Despertará el pueblo y se dará cuenta de las apetencias y ambiciones de este gobernante que no admite la posibilidad de que haya alternabilidad en elpoder?

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