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abril 30, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

CNE vs. Democracia

Los esfuerzos que realiza el Consejo Nacional Electoral (CNE) para evitar que se llegue a la Consulta sobre el Yasuní son vergonzosos. Domingo Paredes lejos de rectificar en su actitud servil que ocurrió en todo el proceso previo al 23-F, cuando no prohibió a Correa hacer cadenas rompiendo largamente el límite para la publicidad electoral del candidato al que supuestamente iba a dar el triunfo en bandeja, Augusto Barrera, está dispuesto a seguir atacando a la democracia, pues la Consulta representa una expresión popular y, en el mejor de los casos tal vez llegue a hacer una “exhortación” y no a imponer su autoridad (de la que claeramente se rió Correa cuando dijo: “no venga a exhortarme, si tiene autoridad mande”. De esto, seguro no se atreve Paredes, El esfuerzo de este seudo presidente del CNE para evitar que haya la Consulta raya en los absurdos pretextos que tiene para descalificar las firmas logradas legítimamente por Yasunidos.

Temas mínimos y de forma sobre unas supuestas hojas con medidas precisas en “las que se debió llenar las firmas” resultan más importantes que las firmas mismas, tratando de poner el mínimo y máximo obstáculo para que Yasunidos no sigan con el intento de consultar a la población.

Aquí cabe la pregunta que suele hacer su majestad cuando está convencido que su derroche de propaganda ha hecho efectos: ¿De qué tienen miedo los opositores? (en el actual sería: ¿De qué tienen miedo los oficialistas?). Bueno, los oficialistas no se sienten seguros de nada en estos días. Correa se marchó “invitado” por universidades de Estados Unidos y España en dos periplos que revelan que no tiene muchas ganas de gobernar en serio y sigue haciendo turismo. Hasta apareció en la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, el revolucionario, el socialista, el que canta los temas de los músicos latinoamericanos descreídos. Está quemando tiempo a fin de dar una imagen mesurada, accesible, cuando su manía es transformarse en lobo llegado el momento.

Sobre su presencia en la Plaza de San Pedro, nos parece bien que crea en un Ser Superior, pero mejor nos caería que practique la doctrina con respeto a la Justicia, sin perseguir a los que no coinciden con sus ideas, llámense Cléver Jiménez, Galo Lara, Fernando Balda, Fernando Villarroel, Fidel Araujo, César Carrión, Alfredo Palacio y cualquier otro ciudadano que haya sido afectado en su libertad por causa de un Gobierno que se acerca al totalitarismo.

También aquellos activistas que se sacrificaron semanas y meses largos, no solo que merecen respeto, sino que el “impulsor de consultas” debe ser primero en hacer respetar el pronunciamiento por la Consulta, realizado con aprobación de la misma Constitución de Montecristi que puso la cantidad mínima para llegar a la aprobación del CNE, lo cual ha sido cumplido sobradamente por Yasunidos. El riesgo se mantiene porque tras la potencial forzada aprobación del CNE (dada la presión nacional), vendrá el pronunciamiento de la Corte Constitucional, instancia igualmente gobiernista, bajo la cabeza del correísta patricio pazmiño. ¿Qué argumento tendrá éste para desechar el esfuerzo popular vertido en la recolección de firmas?

En el caso de que el CNE y la Corte Constitucional demuestren su afán rastrero de que aborte la Consulta, los Yasunidos tienen la opción de pedir públicamente que se diga cuáles son las firmas apócrifas, para saber qué dicen los interesados. Y los medios, públicos y privados, deben dar sus páginas sin costo, es decir a título de información, el espacio a utilizarse para el listado de los posibles “eliminados” por alguno de los detalles nimios que pretenden poner en el camino Domingo Paredes y Patricio Pazmiño

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