0
noviembre 26, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Candidatos de a pie y candidato en limousine

Una campaña típica del Ecuador y de cualquier país latinoamericano es la presencia invasiva de las manifestaciones populistas. Solo aquí parece normal y legal que un adalid copie las ideas de su adversario y, para castigarlo por su atrevimiento, trate de explotar esas ideas a su favor, perjudicándole encima al grupo del que proviene el opositor.

Sin embargo, se puede considerar que realmente ésta no es unproceso de cánones normales, donde todos los candidatos puedan desarrollar su campaña sin restricciones a cualquier temas que a uno de los postulantes le parece y sin las libertades que tiene justamente ese privilegiado.

Entonces, estamos hablando de un proceso electoral atípico. Si es que todos los candidatos no se unen para sentar reglas y dejan que el CNE disponga todas las tareas fiscalizadoras contra los candidatos de a pie y le dé el cheque en blanco al candidato que viaja en limousine estarán aceptando una pelea en la que estén amarrados, mientras el rival “especial” podrá darles una tunda con un palo de escoba o con una varilla de hierro, puesto que ventajista sí es.

Los ingenuos candidatos de a pie creen que mientras menos protesten y mientras más resignados se muestren más imagen de dignos van a reflejar. Pero, nada más patético que ver a un carnero amarrado, mientras que un depredador acecha para ir hincando su mandíbula (por ejemplo cuando les dedica grandes y venenosos espacios en sus convenientes y beneficiosos Enlaces).

Mientras esos señores de la gran dignidad electoral tienen total limitación para que sus propuestas sean escuchadas y analizadas por la prensa, el que lleva la calidad de candidato oficial hace y deshace programas de noticiero (interrumpiéndolos para decir lo que le conviene), mientras que los noticieros oficiales (Gama TV, TC y EcuaTV) pueden demoler a Lasso, Lucio, Noboa y Acosta, sin que éstos puedan intervenir.

No extrañe entonces que a estas horas, el único que puede permitirse hacer ofertas es el candidato Presidente, todos los demás están practicamente en guardia y hasta prohibidos de hacer promesas y regalos, según el claro mensaje de la mentalidad que monitorea la vida de los ecuatorianos contrariando los ideales garantistas de Montecristi.

Recuérdese que desde pasadas campañas prohibieron que Alvarito dé regalos o que haga sus promesas consabidas. Pero el patrón de media ínsula (afortunadamente no es patrón de más de la mitad de ecuatorianos) sí puede darse el lujo de hacer ofertas que cautiven a miles de votantes: “Para el 2013 habrá elevación de salarios del sector público”, dijo. ¿Podrían haber ofrecido algo similar los postulantes de a pie?

¿Es o no ese mensaje una forma de captar votos seguros y, desde luego, proyectar e impulsar una campaña de personaje“realizador”?

No sabemos a donde vaya a evolucionar esta campaña. Las calles de Quito reflejan un poco del acervo popular a través de Grafittis en los que se intenta ironizar al poder o a alguno de los protagonistas políticos. En cuanto aparece algo contra el dueño de los poderes se borra enseguida, pero cuando hay algo contra Lasso ó Gutiérrez, apueste usted que esos mensajes se multiplican.

En la avenida República y Almagro, descubrimos durante uno de los últimos viajes a la Capital ecuatoriana un mensaje que dice: “Un nuevo Feriado Bancario Sí es Posible”, en claro ataque al candidato Guillermo Lasso, autor del libro “Otro Ecuador es posible”.

Pero, esta jugada artera (puesto que Lasso no fue protagonista del Feriado Bancario) ha tenido su reacción inmediata, porque junto a ese texto está escrito: “Esto fue ordenado por Correa cachudo corrupto”. Las tres últimas acepciones, que empiezan con la letra C, utilizan una sola C mayúscula que abarca a todas estas palabras.

No estamos de acuerdo con la práctica del insulto y mucho menos con la calumnia, recursos bajos que ensucian una campaña, pero si uno de ellos calumnió primero no espere que le devuelvan elogios.

La campaña se va a desenvolver aparentemente en una lucha “Correa contra todos” o “Todos contra Correa”, lo que da lugar a la victimización del Presidente. En realidad al populista le interesa que todos sus adversarios hablen de él, porque eso da lugar a justificar sus cadenas para “aclararles”. Eso sí, si es que el tema es fuerte presiona para que los medios no traten ese tema, porque como tiene la “justicia” a sus órdenes, es capaz de presionar rectificaciones, demandar disculpas, asustar con jueces dispuestos a contentarle.

De cualquier manera, no se ve en estos momentos el fervor correísta de otros días. Hay mucha gente que no se convence de la amabilidad que derrama en estos momentos con el pueblo, al cual quiere enamorarle con un trato muy edulcorado, el mismo hombre que hasta hace unas semanas parecía García Moreno, con gesto insolente y mensajes prepotentes.

El pueblo tiene que evaluar el denodado esfuerzo de los opositores, a ellos se les pone diariamente obstáculos para manifestarse y desenvolverse, mientras el gran adversario recorre un gran trecho a bordo de su limousine, apoyado por Goebbels criollos y una gran maquinaria gubernamental convertida en la más grande empresa electoral de todos los tiempos.

Le quieren vender y proyectar como a la Coca Cola, algo que no ha sido conseguido del todo. Pese a la limousine, el lujoso candidato, ha perdido imagen de genuino y sincero.

Por eso, en su recorrido, debe hacer algo más que sonreír como divo, besar viejitas, levantar niños y firmar cheques, porque toda la desplegada propaganda sobre este personaje, no consigue hacer olvidar que en el Gobierno de las manos limpias ha ocurrido cosas más graves que en la larga noche neoliberal: una valija diplomática cargada de droga, la entrega de 800 mil dólares con garantías del propio Estado a un simpático argentino, amigo de la familia; juicios y campaña de desprestigio a la Prensa; toma y posesión de la “justicia”, logrando sentencias tan protervas con jueces del mismo jaez, como el fallo de Juan Paredes.

¿Puede seguir haciendo lo que quiere el gran candidato?

Click to share thisClick to share this