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julio 13, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Aproximaciones y distancias entre Chávez y García Márquez

El cáncer de Chávez es un mito, es decir mientras ningún galeno confiable haya comprobado su existencia no se puede dar crédito que haya intentado hacer metástasis en su organismo. Lo que tampoco se sabe es si la demencia senil de García Márquez es real o se trate solamente de esos olvidos propios de los achaques de la senectud.

Chávez está en campaña y, con la energía que no tiene cualquier dueño de tumor maligno, cada vez que su talante le pide se da el lujo de insultar, minimizar y tratar de “majunche” a su adversario Henrique Capriles.

El Gabo está más bien con perfil bajo, podría endiosarse porque es el escritor que junto a Jorge Luis Borges simbolizan la riqueza de la literatura latinoamericana, pero es un colombiano afable y dicharachero, está consciente que sus pesados 85 años no le permiten lanzar bengalas en el escenario.

El temperamento de Chávez, como el de cualquier populista le da cuerda para tratar de impactar con sus dotes de elegido, mientras que la personalidad de García Márquez si bien conserva la alegría caribeña, trata de no llevar su fiesta ni sus reflexiones íntimas para hacerlas del Mundo. No se siente candidato a nada.

Hugo, el coronel que fue un golpista, como algunos de sus homólogos que se ciñen la banda presidencial, mantiene sus frases delirantes y quiere convencer a los que tienen tiempo para creerlo que venció al cáncer.

Gabriel se da modos en estar en algunas reuniones, inclusive en la embajada colombiana en México y mostrarse lúcido. Salvo que la generosidad de sus amigos los haya llevado a declarar que las neuronas del Gabo están intactas.

Hugo y Gabriel son personajes públicos, sin embargo si nos dieran a elegir estaría presente en una cita convocada por el escritor, antes que en un mitin cargado de mitomanías preparado por el hombre de la franela roja.

Entre las enfermedades del Comandante y la del Escritor me creo que la más conveniente fue la del primero, porque la bulla mundial que hizo sirvió para que los venezolanos se olvidaran de los verdaderos problemas del país y que pasara con un perfil bajo el escándalo Aponte, en el que se reveló que Hugo y sus subordinados de las cortes y la Fiscalía ordenaron liberar a un capo.

En cambio, la enfermedad del autor de “Crónica de una Muerte Anunciada” resulta del todo inconveniente, porque la demencia senil, tratada elegantemente como la enfermedad del olvido, realmente es una desconexión de este mundo y un viaje a la locura. Será muy difícil, entonces que su pluma vuelva a mostrarnos esos trazos y jirones admirables de nuestro idioma y especialmente del ser humano latinoamericano.

Enfermedades como las sufridas por Hugo y por Gabriel llevan inequívocamente a un protagonismo de la familia. Adán Chávez ha estado a la sombra, muy solícito con su hermano. Tal vez ni siquiera él conocía si era verdad o no la existencia del cáncer, pero actuaba con la devoción de los que creen a pie juntilla en lo que difunde el periodismo gubernamental.

Los malintencionados creen que Adán, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello disputaban la herencia del poder, pero no. Al menos por ahora, cuando Hugo está otra vez subido a la camioneta, es una necedad pensar en heredero.

En cambio Jaime García Márquez sí resultó un hermano indiscreto. Fue él quien avisó al Mundo que Gabriel estaba aquejado de la dichosa demencia senil. Todas las tardes me llama a Cartagena, dice, pero últimamente confunde las cosas. También dice sentirse satisfecho de ser hermano de un premio Nobel, pero da a entender que está cansado que le pregunten siempre lo mismo, es decir “qué tal es ser hermano de un premiado como el Gabo”. ¿Celos de un ser gris con el hermano brillante?

Por el contrario, en Ecuador, el hermano mayor del Presidente que también se precia de brillante(los Correa Delgado somos listos, fue que dijo), ha fomentado la idea de que está enfrentado a su fraterno, pero este solo es un tongo que pone en la sombra una verdad: que el señor Gobierno dejó pasar lindos contratos al hermano del Presidente.

Claro que éste, en un arranque de indignación, decidió seguirles un juicio millonario a los autores de la denuncia, en lugar de premiarlos, agradecerlos o por lo menos tratar de arreglar el entuerto realizado por Fabricio, que resultó, sin duda alguna, con más luces que Adán y Jaime.

Estamos por creer que en el calor extenuante del Caribe venezolano, el cáncer de Hugo va a rebrotar, por meterse él a largos recorridos, a discursos extensos y exponerse a abrazos sudorosos que no le dejan respirar la paz que todo enfermo necesita. Pero, no. Como si estuviera sano él sigue incansable en su papel de líder mesiánico e invencible. Convenciendo a los más ingenuos…como ya lo dije.

También estamos por creer que la jugada de Jaime García Márquez es brillante, es el cómplice perfecto. El Gabo seguramente copió la idea del Comandante y se declara medio loco, entonces todo el Mundo añora las letras del escritor. Cuando empiezan a despedirse de él, he aquí que Gabo entrega otra obra cumbre. Quisiera creer que aquí tengo la razón.

En cuanto a Fabricio, pues veamos si es verdad que se inscribe como candidato presidencial. Eso sería completar el show del circo. Pero, nos huele que es un toque sensacionalista de los hermanos listos, para que con ese amague nos olvidemos que el Ecuador vive una ficción.

   
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