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agosto 8, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Amenaza de triunfo electoral, antes de las votaciones

Ante la posibilidad de que se esté produciendo una jugada maquiavélica, científica y, en sí, antidemocrática para retrasar las elecciones o peor aún anular a sus adversarios políticos, hay que analizar a quién es que beneficia esta situación.

¿Por qué el Presidente de la República, que aparece como el gran juez de la función del sufragio, ofrece con sus huestes, las de cola y sánduche, hacer la gran vigilia para obligar a “depurar” las listas del Consejo Nacional Electoral?

Esa gran vigilia se puede interpretar como la presión del grupo correísta, que ya se sabe tendrá licencia para hacer escándalo en las calles, acudir a los medios públicos y llenar de improperios a los partidos y movimientos rivales, inclusive a los aliados menores, porque en su afán de llevar el agua a su molino Correa es capaz de dejar en el aire el proyecto de su presunto vicepresidenciable, Ramiro González, fundador del Grupo Avanza, que es uno de los que más llenos está de firmas falsificadas.

Alianza País también tiene un grupo de firmas rechazadas y consideradas falsificadas, pero siendo el organizador de este sainete obviamente que se cuidó de aceptar más allá de un grupo minúsculo.

El sistema de recolección de firmas, de la etapa revolucionaria, adoleció de un vacío: haber suspendido el casillero de captación de huellas y eso, muy probablemente, dio lugar a que varios actores políticos interpreten que “facilitaba la realización de su listado”.

No se descarta eso sí que las organizaciones políticas hayan pecado de ingenuas y hayan entregado documentación numerosa sin copia, por lo cual muy bien se puede agregar al listado original todo un listado fraguado, apto para ser rechazado y contribuir a la eliminación de un partido o movimiento.

Esto en sí es perpetrar un fraude, muy difícil de concebir en una agrupación que tenga nociones de ética, pero no se debe descartar el principio de investigación de la documentación original entregada y compararla con la documentación que ha sido sometida a examen.

En los dos últimos años algunos dirigentes políticos iniciaron la recolección de firmas para constituir legalmente organizaciones políticas, una verdadera fiebre se apoderó de los aspirantes a ser considerados nuevos líderes del país, que necesitaban completar en calidad de adherentes un número igual al menos del 1.5% del padrón electoral.

Solo el hecho de que en un país como el Ecuador, que tiene un padrón de electores acorde al número de habitantes, se hayan inscrito 16 partidos y movimientos nacionales, y más de 40 movimientos provinciales, ya debía haber alertado que algo fraudulento podía producirse, porque era imposible que en un país que tiene apenas 10 millones 532.234 sufragantes, de acuerdo al padrón electoral del año 2009 a cuya cifra hay que restar la abstención del 24,72% de ciudadanos que no acudieron a votar, registrando entonces como ciudadanos votantes apenas 7´928.748. Ahora tenemos que restar a este número a los ciudadanos que no tienen ninguna preferencia electoral y que votaron nulo o blanco. Y que así mismo representan al 9.78% de los votantes, es decir 1´030.836.

Era muy improbable que se registren en el CNE 5´900.000 de afiliados a partidos o movimientos políticos. Apenas 6´897.912 fueron los votos validos en el proceso electoral del 2009. De los ecuatorianos que emitieron votos validos, hoy el 85% resultan ser afiliados o adherentes a partidos o movimientos políticos.

Debe ser el único caso del mundo que tenga este porcentaje de afiliados, 85%, casi como los que supuestamente respaldan a Correa en todo el país.

El Ecuador ha superado cualquier récord y establecemos con cifras esta verdad: 16 organizaciones políticas nacionales entregaron al CNE 5´600.000 de adhesiones y más de 40 organizaciones provinciales entregaron más de 300.000 firmas, increíble, 5´900.000 ecuatorianos presentaron su adhesión y afiliación. Este récord es tan impresionante ya que las estadísticas confirman que en América Latina democrática el promedio de afiliación a los partidos políticos es apenas del 10% de la población votante. Es decir, dudamos o descreemos de ese porcentaje mágico, 85%, al igual que descreemos del supuesto respaldo del 80% a su majestad.

Lo irónico es que de las 3´300.000 aceptadas, existen de estas las impugnaciones de miles de ciudadanos que demandan por que jamás ni se afiliaron ni firmaron por esos movimientos y partidos políticos, esto significa que solo el 56% fueron aceptadas y de estas son las cuestionadas por los ciudadanos, y el 44% fueron rechazadas.

En la era de la revolución y participación ciudadana, los ciudadanos amparados por la Constitución garantista de sus derechos y nuevas leyes e instituciones democráticas, paradójicamente podemos ser víctimas de un macabro plan fríamente organizado para llevar adelante un fraude repugnante a la democracia, sin que haya parangón en la historia política del Ecuador.

Los partidos y movimientos políticos compraron a empresas ilegales, bases de datos con nombres y números de cédula, pero es indiscutible que pocas son las instituciones públicas tienen bases de datos en las que constan nombres, números de cédula y firmas de los ciudadanos y ellas son el CNE, el IESS, el Registro Civil y el MIES que da el bono de desarrollo humano.

Por lo tanto no hay duda alguna que empleados de cualquiera de estas cuatro instituciones vendieron las bases de datos, traficaron con las firmas y suplantaron la identidad de las personas y alteraron los documentos públicos. Esto ha sido reconocido públicamente por el propio presidente y vocales del CNE.

Esto que parece haber ocurrido a espaldas del ecuatoriano ingenuo que a veces no sabe para qué fines le hacen firmar respaldos, no es la única opción.

La otra, la más grave, es que se hayan agregado listados ficticios con bases de datos repetidas indistintamente a diversos partidos, con el afán de perjudicar a la agrupación o agrupaciones que han recibido esos listados.

No se descarta, igualmente, que en los listados de estos tiempos de la revolución ciudadana, se haya eliminado deliberadamente el casillero de la impresión de huellas, para llevar a los (inevitablemente hay que repetirlo) ingenuos a la conclusión de que “no va a ser muy rigurosa la inspección”, así que muchos pudieron haber caído por ser incautos.

Habrá que hacer vigilia, todas las fuerzas políticas del país, para evitar que una de ellas intente levantarse las elecciones con trampa sin haber llegado al día de las votaciones.

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