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febrero 24, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Acosta, Noboa y Bucaram, el trío del fracaso

De entre los políticos ecuatorianos que corrieron con suerte adversa en las últimas elecciones, llama poderosamente la atención la debacle de tres, Alberto Acosta, Álvaro Noboa y Nelson Zavala, que en este caso representaba a Abdalá Bucaram. Es cierto que en esos últimos lugares se halla Norman Wray, pero él no solo que se mostró novato en estas lides, sino que el candidato de Ruptura 25 no había sembrado expectativas de obtener un gran lugar en momento alguno.

Cuando fue lanzada su candidatura, Alberto Acosta nos parecía un rival de muchas agallas y que iba a arrastrar una gran porción del electorado de izquierda que acompaña a Correa. Pero, desde que empezó la campaña, lo que se vio fue un candidato parco y sin agallas, que no supo decir no a las imposiciones de sus aliados de la Plurinacional de Izquierda.

Por ejemplo, se conoce que la candidata a la Vicepresidencia y compañera de fórmula de Acosta, Marcia Caicedo, le pusieron de entrada los del MPD, sin hacer una medición sobre la trascendencia que tiene esta ex funcionaria del CNE, a la que no se puede negar conocimientos en temas de derechos ciudadanos, pero que asomaba con timidez, frente a la urgencia de que gente sin miedo escénico exhiba un carisma que además tampoco Alberto lo tiene.

El poco empuje de Alberto dio como resultado que enormes parcelas de la Izquierda, que intuyen lo que no tiene síntoma ganador, se vayan con Correa. Claro que también en este caso obró la colosal maquinaria publicitaria empujada por Alvarado Brothers y por todos los medios al servicio de Carondelet, pero el ex Presidente de la Asamblea debió asumir con más decisión esta aventura hacia la Presidencia.

Todos saben que había muchas expectativas por Acosta y el sexto lugar que le tocó pues sin duda es un fracaso. Ahora, hay que analizar al que según Participación Ciudadana ocupó el quinto lugar.

En el presupuesto electoral, tomando en cuenta las convocatorias de Correa, Lasso y Gutiérrez, Alvarito aparecía en cuarto lugar, pero fue superado por el joven y novel Mauricio Rodas, lo cual quita a su partido las aspiraciones de tener presencia en la Asamblea.

De todas maneras, haber obtenido la quinta casilla en elecciones no le lleva exactamente al final al partido del magnate del banano (Prian), que si quiere seguir participando en política debe hacer serios replanteamientos en su tienda, la misma que perdió cuadros importantes como Vicente Taiano.

Noboa ha estado tres veces como finalista, la primera de ellas contra Mahaud, al que según algunas encuestas y exit polls de 1998 le derrotó, mas el presidente del Tribunal Supremo de entonces, Patricio Vivanco, negó el recuento de votos de por lo menos el 10% de las urnas, cual era la aspiración de Alvarito.

Noboa fue dos veces más finalista: contra Gutiérrez, al que no pudo ganar en ninguna de las dos vueltas, y contra Correa, al que sorpresivamente derrotó en primera vuelta, pero en la segunda hizo la peor campaña de la historia, puesto que la tendencia al iniciar la campaña de la segunda vuelta era 60 a 40%, favorable al bananero, lo cual no fue capitalizado identificando qué electorado debía conquistar, en este caso a votantes de la centroizquierda.

Noboa siguió haciendo campaña para “conquistar” a la gente de derecha y al sentirse fustigado desde Venezuela, por Hugo Chávez, cometió el error de gastar medio millón de dólares en respionderle a Chávez, en vez de exhibir sus programas de Gobierno, que le hubiesen dado más réditos.

Luego de esas tres finales, la decadencia de Noboa es muy evidente, el líder del Prian tiene cada vez menos respaldo. Esta vez fue quinto.

La tienda que se fue de bruces a tierra fue el PRE, partido que lleva el farolito en el escalafón electoral (octavo según los resultados del exit poll), algo que ni en pesadillas esperaban Abdalá y Dalo Bucaram, sus mentores.

El pastor Nelson Zabala rompió esa tradición de partido que va contracorriente y con programas para el pueblo, habiéndose enancado en un tema religioso y moral que en lugar de darle satisfacciones le dio críticas de varios sectores sociales.

Dalo ya se expresó por su equivocación. Se muestra arrepentido y sabe que tiene que luchar en forma titánica para sacarle a su agrupación del sótano político del país.

La historia del bucaramismo evidentemente es un ejemplo de debacle habiendo alcanzado en 1996 el poder, tras una final espectacular con Jaime Nebot, elemento que a raíz de esa derrota prefirió la lucha cantonal. De esos momentos de gloria populista solo queda una estructura cuarteada.

Los Bucaram están evaluando seriamente esta participación que pone a su tienda en vilo y es posible que la historia del chantaje al hombre de Panamá se vuelva a repetir. Mientras tanto, hay que anotar que entre las tres agrupaciones apenas habrá dos o tres asambleístas, lo cual significa para dos de ellas, la de Noboa y la de Abdalá, el fin de sus mejores tiempos. Alberto Acosta aún puede rehabilitarse, puesto que no está jugado en tantas derrotas.

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