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octubre 13, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

A esperar las cuentas del líder

Mientras la versión palaciega nos habla de un Gobierno brillante que ahora está metido en “la nueva matriz productiva”, existen documentados como el ex candidato presidencial Carlos Sagnay de La Bastida que revela que el régimen ha colocado a nuestra economía en las orillas del desastre y que el país (o el Gobierno) está realmente endeudado y al borde de la quiebra.

Los acreedores del Ecuador son varios y sus acreencias sumarían una cantidad de dólares de deuda nacional que rebasa los 24 mil millones (como dicen en los Estados Unidos: 24 billones). La fuente de Sagnay es el Observatorio Fiscal y el Periódico Expreso del último 6 de Junio, donde se precisan los datos y se conoce de los componentes de quienes golpean periódicamente la puerta de la revolución ciudadana para recordarle que debe depositar una cuota: sea a Bonos Internacionales, a Bonos Global, a FLAR, a la India, a Noble Américas, a Perenco e inclusive a Chevron, empresa que quiere devengar los presuntos perjuicios ocasionados por el litigio judicial, controvertido e inclusive audaz, porque resulta que uno de los actores de Cine que denunciaba su rechazo a Chevron, confesó que lo hizo porque el Gobierno ecuatoriano le pagó para actuar.

A fin de comprender mejor la situación creada, extraigo dos párrafos claves del artículo de Sagnay de La Bastida:Nuestras reservas petroleras también están comprometidas con China desde el año 2015, probablemente, hasta el 2020 y posiblemente hasta el 2022. Esto es deuda, cuyo pago está garantizado con los fondos resultantes de las ventas de nuestra producción petrolera futura. La mitad de nuestra producción petrolera exportable por año sería dedicada al pago de la deuda a China: El ingreso por exportaciones petroleras en el año 2013 fue más de $13.000 millones. La mitad, correspondiente a $6.500 millones, multiplicados por 6 años equivalen a $39.000 millones. Cuando añadimos esta cifra a la deuda 2014, tenemos un endeudamiento hasta el 2020 de $76.899 millones. Si el endeudamiento con China es hasta el 2022, la deuda se incrementa en $13.000 millones y asciende a $89.899 millones”.

“Esta cifra podría incrementarse en los años subsiguientes si los fallos de los litigios internacionales en marcha con Chevron, Murphy, Copper Mesa, Zamora Oro, RSM Production Corporation, Merck Sharp & Dohme, Arch Trading Corporation, Petrobras Argentina (TLC). son en contra de Ecuador”.

Terrible escenario, que todavía no aterriza en el territorio mental de los hombres más sencillos del pueblo, pero que ya circunvala sobre las testas de los que saben de cifras, transacciones y auditorías. La sospecha de que el rey de la propaganda y de las cadenas de televisión en realidad ha maquillado el bienestar colectivo se va tornando sólida. El exitoso economista que ha logrado la adhesión de los más ingenuos de convencer y, lo más importante, ha conseguido reelecciones vendiendo la idea de que su talento ha propiciado un milagro económico resulta que en los últimos tiempos ha empezado a mostrar desesperación por la reelección (mientras esté arriba podrá defender, “ganar tiempo” y poner en práctica su argumento), pero está tenso y habla un lenguaje que se acerca a la amenaza, ante la falta de interés auténtico como por ejemplo en las cocinas eléctricas: “a comprar este gran regalo revolucionario, anótense porque el gas se va a encarecer”.

El economista se olvida que Abdalá Bucaram aceleró su salida de Carondelet cuando se le ocurrió subir el gas. Si los malos gobiernos de la partidocracia mantuvieron los subsidios, un gobierno que habla de una revolución en favor del pueblo, ¿cómo es posible que se le ocurra eliminar el subsidio al gas cuando tiene ingresos realmente millonarios y sin antecedentes ahora que el petróleo permanece alrededor de los 100 dólares (Sixto Durán Ballén manejó un presupuesto con el petróleo a USD 18 el barril y encontrándose en período de conflicto bélico).

En la Calle Calvas de Quito, la leyenda “Si sube el gas, sube todo (f) FP”, representa el acerado pensamiento de la Fuerza Popular y el criterio de los que advierten que Correa nos quiere llevar a otro conato de levantamiento en su afán de obtener fondos de cualquier manera. El ecuatoriano común está agobiado con tanto impuesto, da la idea de que la revolución ciudadana ha dilapidado recursos y ahora quiere sacar fondos de donde sea.

Es decir, no hay tal milagro económico. Esta categoría, siendo real hace posible que los gobiernos creen las condiciones para una mejor calidad de vida (los revolucionarios hablan de buen vivir) y que en todo caso se muestren sensibles y eviten seguir haciendo milagros (obras) a costa de más impuestos, ya que de ser así que chiste, en la larga noche neoliberal, hubiese sido posible hacer la infraestructura necesaria con políticas “extractivistas” desde el SRI (Servicio de Rentas Interno) con medidas que afecten los bolsillos del ciudadano.

No tenemos el gusto de conocerle a Sagnay de La Bastida, no hay razón para creer que estamos poniéndole una plataforma, pero creemos que es un ecuatoriano bien intencionado y sabemos que conoce de la materia económica, por lo que esperamos que siga dando los detalles sobre esta víspera de quiebra que de ser cierta se debe a un equivocado y desordenado manejo del presupuesto del Estado.

Esperamos estar equivocados, porque el tantas veces publicitado economista de Carondelet nos defraudaría con una equivocación de haber creado una realidad ficticia, cuando la realidad del porvenir económico nacional se presenta con oscuros nubarrones, propios de un clima inflacionario que puede generar un corto circuito a un colectivo que ya empieza a dudar de las genialidades del líder de la revolución ciudadana.

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